Tuesday, 1 August 2017

Nómadas, taxistas y castillos en el Azerbaiyán iraní

Ven a Irán, purifica tu alma.

Este es el eslógan turístico que propuso mi hermana tras la sensación que tuvo en el castillo de Babak al norte del país. No me enrollo más porque, mejor que nosotros, os lo va a explicar la única e inimitable... Nane Ghamar! (ya sabéis, la doña Rogelia iraní que todo lo sabe):


Como habéis visto, se le ha ido un poco la pinza a Nane Ghamar. Ups! Por cierto, que aquí usan Nane Ghamar como para decir "todo quisqui", osea lo que podría valer para cualquiera.

Tenía tantas ganas de poner este vídeo que lo he soltado nada más empezar el post, pero para seguir el orden cronológico desde Takab (que es donde acabó la entrada anterior) nos fuimos a Tabriz vimos el museo de Azerbaiyán (que no tiene nada que ver con la cultura azerí!) y tras dar una vuelta por el bazar y cenar unas brochetas descomunales en la "tasca" de Alí Baba, nos fuimos a dormir ;-) Por cierto, como me comentabais en la despedida de Luiggi, las brochetas de pollo o de carne son la comida callejera más típica por aquí, pero por suerte nosotros las hemos intercalado bastante con comidas caseras tradicionales. ¡Lo siento por los que no tuvistes tanta suerte!


Al día siguiente nos fuimos al pueblo troglodita de Kandovan, al que llaman la Capadocia de Irán y donde sigue viviendo gente en esas curiosas  formaciones rocosas. Pita, nos dejaste impresionados por teléfono cuando nos dijiste que ya conocías el lugar! Aunque ahora son casi todo tiendas sigue teniendo encanto pasear por el pueblo y encaramarte a algún que otro balcón, incluso con ropa tendida como éste:


Si me permitís la broma fácil (mis disculpas a los ayatolás), al ver este cartel entendimos por qué los llaman trogloditas:


Esa tarde nos dió tiempo todavía a ver la mezquita azul en Tabriz antes de salir pitando a Kaleybar (la ciudad desde donde se sale para visitar el castillo de Babak, el de doña Rogelia ;-)). El caso es que el autobús nos dejó en plena noche en una calle por donde no pasaban taxis y un par de chavales paró el coche y se ofreció a llevarnos. Aceptamos un poco acojonadillos, pero como siempre aquí no había mala intención. Nos dejaron sanos y salvos en nuestro hotel que además nos dejó el precio que aparecía en nuestra guía y no el que tienen ahora ;-) Y no me puedo resistir a contaros que cuando vi que había una BAÑERA casi veo el cielo. ¡Qué gusto da un bañito de agua caliente cuando tienes aire acondicionado después de la paliza del viaje!


A la mañana siguiente nos fuimos de excursión al castillo de Babak, el último en todo Irán en ser derrotado por la conquista árabe. Ya habéis visto el vídeo en el castillo desde abajo, pero como nos gustó tanto, os quisimos saludar también desde arriba ;-)


De ahí ya debíamos irnos a Ardabil, pero yo estaba con pena de que ni en el museo ni con la gente que habíamos hablado habíamos podido aprender mucho de la cultura azerí. Así que preguntando a unos nómadas azeríes si podíamos comer con ellos, nos señalaron otra tienda de campaña hecha con pieles en medio de las montañas donde preparaban comida. Y allá nos fuimos. Dentro de la tienda nos sorprendió que hiciera más fresquito, pero sobre todo que la hija de la familia tenía unos ojos como la afgana de la portada de National Geographic.

Gracias al don de mi hermana para la comunicación, a su aplicación en el móvil y a que, como nos vieron venir, fueron entrando en la tienda todas las personas con las que habíamos hablado en el castillo(!) conseguimos que nos pusieran un delicioso plato típico Dizzy o como se escriba. Eso sí, con una bebida de yogurth amarga de narices. Sólo apta para nómadas.

Cuando llegó el padre de la familia -que tenía los mismos ojazos que su hija-, llamó a alguien que sabía inglés para que nos tradujera. Nos explicó que eran nómadas y que en invierno iban a Tabriz y otras ciudades donde podían comerciar y además los hijos podían ir al colegio, pero durante el verano venían a las montañas creo que con ganado, a parte de preparar comidas y llevar a turistas iraníes hasta donde se puede llegar con el coche antes de subir al castillo. Mientras tomábamos el té y nos reíamos intentando comunicarnos cosas, íbamos viendo cosas como que el niño pequeño cogía la escopeta y se ponía a apuntar desde la puerta de la tienda o como se podían levantar las pieles de un lado de la tienda a modo de ventana para que corriera más el aire... Una gozada. Además a mi se me caía la baba cuando a la vuelta en la Nissan Patrol del padre, la niña de los ojazos se me quedó dormida en la barriguilla. 

Claro que aquí en Irán tienen para todos, y cuando preguntamos a otros iraníes qué pensaban de los azeríes algunos respondían medio en broma medio en serio: "burros". Para ellos además son "turcos", hablan turco y se llevan por tanto todos los piques que tienen los iranís con los turcos (se han conquistado mutuamente alguna que otra vez y a los iraníes no les gusta el aire de superioridad de los turcos). En concreto de los azaríes algunos dicen que "actúan como si fueran tontos pero son muy listos". Un poco del rollo la pela es la pela. 

Pero la verdad es que a nosotros nos trataron muy bien y nos parecieron gente encantadora.

Ya con el tiempo justo de nuevo, nos fuimos a Ardabil. En el taxi, mientras nuestro compañero de viaje intentaba hacernos una lista de música azerí, comida típica, etc el conductor intentó adelantar al estilo iraní, es decir con un coche viniendo de frente a toda velocidad. Esta vez calculó mal, no le dió tiempo a sobrepasar al vehículo de delante y nos quedamos en medio de los dos coches. Sonó un estruendoso ¡boom! y como yo lo estaba viendo y estaba en el lado izquierdo me volví al lado de mi hermana (no sé si para protegerla a ella o protegerme yo). Cuando abrí los ojos vi que habíamos tenido suerte. Sólo el espejo retrovisor había saltado por los aires. Alhamdulillah. 

Para darle más encanto, nos paró la policía justo después (imagino que al ver las ruinas del retrovisor. Pero parece que no le pusieron multa. "Aquí los policías son muy amables" dijo el copiloto. Pues nada oye, a seguir camino ;-)

Para celebrar que estábamos sanos y salvos, a la mañana siguiente mi hermana se compró un par de alfombras. Con la gracia añadida que la alfomabra más famosa de Ardabil está en el Royal Albert Museum en Londres (cómo no!). Así mi hermana podrá ir con gente al museo y decir: "Yo tengo una como esa en casa. No es tan espectacular, pero al menos yo pagué por ella y si venís a casa la podéis usar" ;-)


Y como yo no puedo ir sólo de bazares, también vimos el espectacular mausoleo del Sheikh Safi al-Din que luchó contra los otomanos y cuyos descendientes y seguidores iniciaron la dinastía Safávida (1501-1722) que implantó definitivamente el chiismo en Irán. Pero mejor que yo, con más gracia y ya de despedia os lo va a explicar mi hermana (que lo verá desde Londres y le alegrará un poquito el día!):



Ahora sí, ya nos podíamos ir satisfechos de las montañas del norte y como diría mi hermana, "con el alma purificada".

O mi versión para los ingleses y para cualquiera con el ego un poco subido: 

"Come to Iran and purify your soul. You need it" ;-)

2 comments:

Sara Bermejo Albiñana said...

Yo creo que el Líder Supremo debería contrataros para una campaña de turismo a nivel mundial!

Rous said...

Que grande eres ya Sari. Tambien se nos ocurrieron otras campgnas turisticas algo menos politically correct, ya tu sabes :)