Saturday, 17 December 2016

Alfombra roja en Londres para el cine africano

Artículo publicado en el blog Áfricanoesunpaís el 14/12/2016

Alfombra roja en Londres para el cine africano

'Children of the Mountain', de la ghanesa Priscilla Anany, gana el premio a la mejor película
Fotograma de la película 'Gurumbé', de Miguel Ángel Rosales.

Mientras esperamos en el elegante vestíbulo del Picturehouse Central nos ofrecen una copa de champán. En breves instantes comenzará la primera proyección del festival de cine africano Film Africa de Londres. La enorme sala de cine está vacía y silenciosa. Expectante.
Fotograma del documental Roaring Abyss de Quino Piñero

En la oscuridad, como el ciego etíope del documental Roaring Abyss del español Quino Piñero. Esperando hasta que su padre puso en sus manos una modesta flauta wahent de color negro. Así como Luis Braille esculpió letras para que su hijo pudiera leer, este padre etíope le dio al suyo un instrumento que ya se usaba en tiempos del rey David. Y comenzó a tocar. Tocaba con los granjeros y aprendía de ellos. Tocaba, y se aclaraban sus pensamientos. La música fue su escuela y abrió sus ojos.

Como se abrieron los de los espectadores del Picturehouse y de otras salas de cine londinenses a una realidad que muchos conocíamos solo en parte: la enorme riqueza de las culturas africanas. Mostrándonos por ejemplo las emociones sutiles que se puede conseguir transmitir con un iPhone. Si se tiene, claro, el talento de la ruandesa Anisia Uzeyman y una road movie que contar: Dreamsters.
Fotograma de la película Kalushi de Mandla Walter Dube

El festival decide comenzar proyectando sobre la gran pantalla un ejemplo de lucha por la dignidad en tiempos del apartheid. La de Solomon Mahlangu en la película Kalushi, del sudafricano Mandla Walter Dube. Después de la ternura y de la violencia que desbordan las imágenes durante toda la película, el discurso final del protagonista consigue condensar toda esa emoción. Azuzada si cabe un poco más con las palabras enardecidas del actor Thabo Rametsi, recordando las luchas que aún quedan por ganar en la Sudáfrica de hoy.

En un descanso del festival, pudimos ver grandes ejemplos de sufrimiento y de dignidad en la lucha por la libertad en el impactante museo de la esclavitud de Liverpool. Esta ciudad superó a Londres como centro del comercio de esclavos del Reino Unido, pero ahora recupera al menos la memoria. Y tuvimos la suerte de charlar con Jon Daniel en su exposición Afro Supa Hero sobre héroes africanos de ficción y sobre los de carne y hueso. Según Daniel, en muchos casos los reales superan a los de ficción. Pero todos ellos le sirvieron de referentes, pues todos necesitamos modelos a los que poder imitar.
El autor con Jon Daniel en su exposición Afro Supa Hero en Liverpool.

Volviendo a las pantallas de cine descubrimos que algunos esclavos no partían directamente a las plantaciones americanas, sino que se quedaban en Europa. Concretamente en España. En su magnífico documental Gurumbé, el español Miguel Ángel Rosales nos muestra que uno de cada 10 gaditanos alrededor de 1700 eran esclavos negros. “Siento vergüenza” oigo decir a la chica española de la butaca de al lado. Sentimos vergüenza sobre todo porque no lo sabíamos. Vergüenza por el olvido. Pero Gurumbé es también un homenaje a la inmensa influencia africana en nuestra cultura. Por ejemplo en el flamenco. Cuando la mano no encuentra la piel del tambor –oímos en el documental-, hace música con lo que tiene, incluso con el propio cuerpo… 
Recorte del cartel the la película Children of the mountain.

La lucha por la dignidad tiene distintos frentes, como nos enseña la película ganadora del festival Children of the Mountain, de la ghanesa Priscilla Anany. En una historia llena de matices y de sensibilidad, una madre sin recursos debe luchar contra el estigma social y sus propias debilidades para ayudar a su hijo que ha nacido con labio leporino y que no puede ni caminar. Quizás por su poder como metáfora de la fuerza, la esperanza y la resistencia del pueblo africano, -así como por la casi brutal honestidad con la que muestra sus debilidades- es por lo que se ha ganado el corazón de los espectadores de este festival.

En esta muestra de lujo de la riqueza del cine africano, también reflexionamos sobre la muerte, en este caso de la mano del amable director keniano Mbithi Masya. En su película Kati Kati nos hace identificarnos con la amnésica protagonista que de repente se encuentra en un mundo surrealista en que le informan de que ya está muerta. Poco a poco iremos aprendiendo con ella quizás más sobre la vida, el sentimiento de culpa y de vergüenza, que sobre la muerte. Y por supuesto sobre el amor.
Organizadores del Film Africa en la gala de clausura 

Aunque para historia de amor, y dado que no podía faltar en un festival de cine africano una película de Nollywood, tenemos Gidi Blues – A Lagos Love Story. Quizás la más comercial de las películas del festival, pero en la que podemos ver el crudo contraste entre los barrios ricos y pobres de Lagos. Y en la que se incluye una crítica tanto a la hipocresía de los mayores como a la superficialidad y egoísmo de algunos jóvenes. Terminando eso sí con final feliz.
Fotograma de la película Gidi Blues del nigeriano Femi Odugbemi.

El festival termina como empezó, con crítica social. El director maliense Douda Coulibaly en su película Wùlu intenta responder con valentía a la pregunta “¿Cómo hemos podido llegar a esto?” que se planteó tras la guerra y la intervención francesa en Mali. Se centra más en las causas económicas, en la pobreza y el narcotráfico que en Al-Qaeda o la situación de los tuareg. La historia además muestra, a través de la dificultad de comunicación del protagonista, la incomunicación del mundo en que vivimos. Como nos comentó después el director, “si Ladji hubiera sido capaz de expresar sus sentimientos no habría habido película”.

Una prueba más de que la larga lucha por la dignidad, haya o no alfombra roja bajo nuestros pies, no ha terminado. Y de que el cine, como la flauta wahent que le regaló su padre al ciego etíope, puede abrirnos los ojos a una realidad que desconocíamos.

Así, gracias a esta inspiradora muestra de cine africano, resuenan en Londres las últimas palabras de Solomon Mahlangu antes de ser ejecutado:

“Díganle a mi gente que los amo, y que tienen que seguir luchando.”



*César Pérez Herrero: Médico de Familia cooperante de Médicos Sin Fronteras y Máster en Estudios literarios por la Universidad Complutense de Madrid enfocándose en Literatura Africana. Hizo un viaje en solitario de año y medio por 22 países africanos y su mochila sigue siempre a mano para emprender un nuevo viaje. Su blog de viajes: http://www.lolyplanet.blogspot.com/

Tuesday, 8 November 2016

Gurumbé, la memoria negra (y olvidada) del flamenco

Publicado en Afribuku el 4 de Noviembre de 2016:

Autores invitados: César Pérez Herrero* y Rosa Pérez Herrero*


Sí, lector español, has leído bien. Vamos a hablar de tu memoria negra. Esa que creías no tener.
Este martes 1 de noviembre de 2016 asistimos en el festival Film Africa al estreno en Reino Unido del documental Gurumbé, del jerezano Miguel Ángel Rosales. Y como el resto de los espectadores, muchos de ellos españoles, nos quedamos sin palabras. “Siento vergüenza”, alcanzó a decir en un susurro la española que estaba en la butaca de al lado.
Vergüenza no sólo de que Sevilla y Cádiz fueran, junto con Lisboa, las principales plazas europeas de compraventa de esclavos. De que a estos se les marcara a fuego una “S” en un lado de la cara y un clavo en la otra, el sádico jeroglífico de “S-clavo”. No sólo porque alrededor del año 1700 hubiera unos 80.000 esclavos viviendo en Sevilla o porque el 15% de la población en Cádiz fuera subsahariana (5% libertos). O porque desde 1821 a 1867 España continuara la trata de forma clandestina, enriqueciéndose con la vida y la libertad de 600.000 personas. Vergüenza sobre todo porque no lo sabíamos.

Vergüenza por el olvido.

Pero este documental, aparte de liberarnos de la pobreza del olvido, nos revela la inmensa riqueza africana que tenemos completamente integrada en nuestro ADN biológico y cultural. Al no encontrar la mano la piel del tambor -oímos en la silenciosa sala del cine-, busca la propia piel. Al no tener tambores, hace música con lo único que tiene, con su propio cuerpo. Y eso se siente todavía en las percusiones del flamenco.
El músico y antropólogo Raúl Rodríguez señala que en lengua bantú fanda significa fiest, y el sufijo -ngo (como en “Congo” o “mandinga”) indica una posible procedencia africana del vocablo “fandango”. Otra vez un escalofrío recorriendo la espalda. ¿Cómo es posible que nunca nos hubiéramos dado cuenta de eso?
Raúl Rodríguez nos lleva con sus palabras y su música hasta el otro lado del Atlántico, donde nos imaginamos a los “curritos negros”, con sus chalecos andaluces. A través de su voz los oímos cantar. Y un hilo invisible nos conecta a través de ellos, del Caribe y de vuelta a Sevilla, con el corazón africano que palpita en sus ritmos. Y la dignidad de un pueblo emerge como un iceberg largamente sumergido:
Negro curro a mi me dicen
yo soy negro de pellejo
pero soy andaluz viejo
aunque algunos me contradicen.
No consiento que me pisen
la historia que no escribí (…)
yo siempre tuve arte
donde quiera que viví
Ole, ole y ole. No sé si lo dijo nuestra compañera de butaca o fueron nuestras entrañas. O las manos que no podían aplaudir todavía. O lo pensó Yinka Graves, la bailaora negra que luego nos contó que, gracias a este documental, se reconciliaron su cabeza y su corazón. Su corazón le decía que en el flamenco había algo profundo que resonaba en ella, pero su cabeza no lo entendía. Cuando se armó de valor y viajó a Sevilla a seguir su sueño, cada vez que cruzaba el Puente de San Telmo sobre el Puerto de Cuba sentía que algo le hablaba desde el fondo de aquellas aguas. Gurumbé le explicó a su cabeza lo que ya sabía su corazón.
Desde la pantalla iluminada nos miran, de frente y con la cabeza alta, valientes hombres y mujeres negros como Juan de Pareja, el esclavo de Velázquez, finalmente hombre libre y gran pintor. O Cándida Jiménez Huelva, “Cándida la Negra”, que nació esclava en la colonia portuguesa de Luanda y murió libre con 110 años en El Puerto de Santa María en 1951. Esta pantalla londinense fue por un momento un pequeño homenaje a todos ellos.

Charlamos un poco a la salida sobre la obcecación de los flamencólogos para no aceptar la influencia negra (pero sí la gitana, tras la moda del Orientalismo imperante en el Romanticismo del siglo XIX) o del mundo académico para contemplar siquiera como hipótesis cosas como la autoría hispanoárabe del Cantar del Mio Cid (escrito por el valenciano Al-Waqasi, según Dolores Oliver). Miguel Ángel Rosales, director de este impresionante documental, nos confiesa que, tras leer el libro de Baltasar Fra Molinero “La imagen de los negros en el teatro del Siglo de Oro”, le habría gustado incluir filmaciones de alguna obra de teatro para demostrar hasta qué punto la cultura y personalidad de los africanos impregnó todas las manifestaciones artísticas españolas.

Foto de Iván González, a la derecha el director del documental, Miguel Ángel Rosales
Y finalmente, para explicar el título de la película, nos remitimos a Mariana Masera que, en su libro “La otra Nueva España: la palabra marginada en la Colonia”, nos muestra una carta escrita en 1567 donde Eugenio de Salazar, entonces gobernador de Canarias, dice que los milicianos negros “todo lo tocan a la sonada del gurumbé o chanchamelé y otros guineos”. La autora relaciona por su fonética la palabra “gurumbé” con “gwomba” (batir las manos) y con la raíz bantú “ngoma” (tambor).
En Canarias pues, como en la Península, los hombres y mujeres africanos víctimas de la esclavitud buscan frenéticamente con sus manos la libertad y la cálida piel del tambor. Y cuando salimos de la sala de cine y bajamos las escaleras mecánicas, para coger el último metro, todavía parece que oímos en las entrañas de Londres, como Yinka en las aguas de Sevilla o Raúl Rodríguez en el aire del Caribe, una voz negra, sensual, poderosa y profunda que repite:
“que yo siempre tuve arte
donde quiera que viví”.


Tuesday, 4 October 2016

El cielo sobre el café de Pape

"Mientas la playa cubre las calles, las noches de Senegal y España se funden en el café de Pape"


Así tronaba la poderosa voz de Alga en el pequeño cibercafé que había construido nuestro amigo Pape en su modesto barrio de Dakar donde me acogía todo el tiempo que yo quisiese. Y yo quise quedarme mucho tiempo. Más todavía del que me quedé.

Porque Pape me abrió las puertas de todo lo que en África hasta entonces yo sólo había visto desde la ventana. Me empujó más y más adentro. Casi me obligaba a lavarme las manos a su manera. Y me decía "muy bien" después de cada cosa que hacía como si fuese un bebé al que acabasen de adoptar y hubiera que enseñarle absolutamente todo. Cómo se come con las manos del bol común y se espera hasta que mamá te ponga algunos trozos de pollo en tu zonita del bol de fronteras invisibles. Mamá sabe. 


Me enseñó a rezar. Me hizo rezar, para que supiera al menos lo que me estaba perdiendo o por si algún día quería convertirme. Y me llevó al pueblo de sus abuelos, a un ritual en el Baobab sagrado (mi baobab sagrado). Un viaje para el que tuvo que pedir permiso a los ancianos, hacer sacrificios y del que Pape se responsabilizó diciendo que yo ya era de la familia. De esta familia... 



Todo esto me habría sido imposible de creer a mi mismo antes de conocer la taranga senegalesa, su hospitalidad. Y no la conocí de verdad hasta que conocí a Pape.

Me presentó a todas las mujeres que conocía ya que -según él- todas estaban enamoradas de mi (qué tiempos!). Me dió la llave de sus lugares secretos. Él, al menos conmigo, era un sí a todo. Nunca fuera de África he vuelto a encontrar eso. Y hoy lo hecho tanto de menos que duele, aunque creo que me debería doler todavía más.

Si yo quería conocer a un luchador, él me lo presentaba. Si yo quería un griot, él encontraba a una. Y al cantar la fabulosa historia de la última princesa, coincidencias africanas que de nuevo no me las creería si no las hubiera vivido, acaba siendo de alguna forma familia de Pape y él se entera en directo y con música de fondo...

Si yo quiero que alguien me cuente cuentos alrededor de una hoguera, él enciende una para mi y las palabras danzan alrededor del fuego de un idioma a otro, y luego a otro y a otro hasta que yo me entero, y me río. Y entonces todos los niños ríen y todos quieren contarme otra historia. Y otra, y otra. Y esa noche, por suerte, no acaba nunca...


Nunca más me he vuelto a despertar rodeado de tanta gente. Casi diría abrazado a tanta gente. Nadie me lleva de la mano en medio de la multitud para que no me pierda. Ni me he vuelto a dormir sonriendo a la luna al ritmo de los tambores en una ciudad sagrada. 


Perdona Pape si no he estado a la altura de tu amistad. 

Si, como dice Ben Okri en el principio la calle fue un río, tú me enseñaste a caminar sobre sus aguas. 

Así que espero que ahora que puedes ir donde tú quieras, en algún momento echemos la vista al mismo cielo al que cantábamos desde tu café y una vez más, se fundan las noches de Senegal y España. 

Hasta siempre, amigo.


Sunday, 7 February 2016

#NiñosNoSoldados

"En casa a veces, cuando me enfado, cojo el cuchillo y me entran ganas de matar a mi familia"

Así conocí yo a -llamémosle- Juan en el centro en que intentaba aprender un oficio. Podría ser el Juan de Johnny Mad Dog. Pero en esa película no sabemos casi nada de su vida antes de convertirse en soldado y muy poco de lo que le pasa después. 


Este largometraje de 2008 está en mi opinión demasiado fascinado por el ruido y la furia de la guerra, por aquello en lo que puede convertirse alguien en medio de ese horror. Aunque intenta compensarlo alternándolo con la perspectiva de una chica inocente que trata de salvar a su padre y a su hermano. Está basado en la novela de un escritor congoleño, Dongala, que tuvo que escapar él mismo de la guerra en su país en 1997. 

Merece la pena verla como ejemplo de una banda -en la peli durante la segunda guerra civil de Liberia en 2003- más guiada por el saqueo, las drogas y las violaciones que por la victoria, con unos niños que se visten y se comportan de una forma desquiciada y que al final son desechados. Nos muestra no sólo el caos, el terror, sino la vulgaridad, la futilidad, la locura. El absurdo de la guerra.



Del que sí que podemos ver su vida "antes" de luchar, en una zona tampón con desplazados internos de su propio país, "durante" la guerra, y un poco "después" es de Agu, el protagonista de la película Beasts of no Nation que estrenó en 2015 Cary Fukunaga, un director americano de familia medio japonesa medio sueca. Está basada en un libro de 2005 del nigeriano Uzodinma Iweala.

El título viene del album musical del mítico Fela Kuti en el que se dice que algunos políticos son animales con corbata -las verdaderas bestias- y respondidas por un magnífico saxo se oyen preguntas como "¿Quién se une a quién en las Naciones Unidas?".

Pero volvamos a la película. Se desarrolla en un país que no se nombra, aunque está rodada en Ghana y salen tropas del ECOMOG, así que tiene que ser un país de África Occidental como Liberia o Sierra Leona. Al principio podemos ver a Abu como un niño de verdad, jugando y vendiendo una televisión imaginaria con sus amigos justo antes de que la guerra llegue a su pueblo y sólo su madre y sus hermanos pequeños puedan huir. Él no puede y se queda con su padre y su hermano mayor que siguen el consejo de los ancianos de proteger la tierra de los antepasados.


A partir de aquí, la historia que he oído tantas veces. Abu ve morir a miembros de su familia, huye y es capturado por otro grupo armado. La mayoría de los niños que yo conozco se unen directamente para vengarse de los que mataron a sus familiares. Lo desgarrador y el mérito de esta película es que vemos la transformación, el proceso de iniciación de Abu (rituales, justificaciones, pequeñas recompensas y "cariño" del comandante...) hasta convertirse en un soldado que tiene que hacer cosas tan terribles como Johnny Mad Dog. 

Para añadir horror al horror, la película nos deja entrever también los abusos sexuales a los que se ve sometido por su comandante. Desgraciadamente eso puede suceder incluso después de la guerra, dado el estigma que acarrean a posteriori estos niños, como le tocó sufrir a Pedro -lo llamaré así-, antes de que yo lo conociera.

Por eso Juan o Pedro me devuelven la esperanza cada vez que les oigo reírse mientras me cuentan con los ojos llenos de ilusión cómo están consiguiendo volver a llevar una vida normal. Y con esa nota de esperanza termina la que me ha parecido la mejor de las tres películas de las que estoy hablando aquí: Rebelde, 2012, del canadiense de padre vietnamita  Kim Nguyen.


El guión es del propio director y está inspirado en la historia de Johnny y Luther Htoo (los gemelos birmanos de 10 años a los que los guerrilleros atribuían cualidades sobrenaturales y terminaron por comandar un ejército). Tampoco se nombra el país pero podría ser República Democrática del Congo, entre otras cosas porque la actriz principal de 14 años fue reclutada en las calles de Kinshasha.

La película nos va mostrando en segundo plano algunas raíces económicas de la guerra como el coltán por una parte y por otra distintos elementos comunes a muchas culturas africanas. Desde la preparación del aceite de palma al uso de las plantas, las ideas sobre la muerte, los espíritus representados de color blanco, los ancestros o los albinos y la magia. Mostrando, no explicando. Como si tuviéramos el privilegio de estar ahí.

El tema principal, como en la vida de los niños que yo he conocido, como en la vida en general, es el amor. El amor antes, durante y después de lo que les pasó. Me ha gustado tanto que creo que no os voy a decir nada más, para que la veáis.



Cuando hacían los niños un ejercicio en el que proyectaban sus miedos sobre una pantalla -para controlar las pesadillas y los flashbacks- me preguntaba qué verían exactamente. Trataba de imaginarme ese árbol que se había quedado fijado en su memoria y al que evitaban ir porque les hacía revivir su tragedia. Por eso quería compartir con vosotros estas películas que son las que más se asemejan a lo que ellos me han contado.

Por eso y porque en ellas se ve que Johnny no es un perro loco, que Abu no es una bestia sin país, que Komona no es una rebelde. Son #NiñosNoSoldados.

Nos recuerdan que hay 300.000 niños más en el mundo que desmovilizar (10.000 en la República Centroafricana) y muchos más a los que asegurar un futuro sin ese horror. 

Como Pedro, María o Juan, que han logrado volver a llevar una vida normal y nos devuelven la esperanza en la humanidad. 

No dejemos que nadie nos la vuelva a quitar.

Tuesday, 2 February 2016

Mes chers amis de Batangafo :

Mes chers amis de Batangafo :

Demain je ferais sortir votre pagaie par la fenêtre de l´avion et je pagayerai jusqu´à trouver la courant du ciel que m´amènera chez moi avec mon autre famille. Mais avant ça je vais vous envoyer quelques mots qui puissent encore virevolter  à l´hôpital avec vous comme ces oiseaux dorés du palmier à côté du laboratoire et de l´équipe de Jean.

Aujourd’hui je dois mètre dans mon bagage le mortier qui remplira ma chambre en Espagne de l´odeur à aïeul et feuilles de manioc et le toucher doux du bois du pilon tellement caressé. Je porte aussi les cornes du premier bouc que j´ai reçu comme cadeau dans ma vie et que j´ai égorgé pour le partager avec vous comme on a partagé les moments heureux mais les difficiles aussi. Yeke oko ;-)

Il y aura la place pour la chemise et le pantalon que le couturier m´a fait avec une image bénévole de moi un peu plus mince que la réelle. J´espère trouver encore des fêtes ou je pourrais bien danser avant que la chemise exploitera complètement pour la rigolade des amis.

Bien sûr ça seras pas dans un autre bloc opératoire que je trouverais un anesthésiste  en train de danser comme Théo ou un petit chirurgien avec un cœur si grand comme Joseph. Bartholomé ne sera toujours là avec sa radio et son sourire prêt à tout. Angela ne viendrais pas de Canada pour me frapper avec sa natte et je crois non plus que je trouverais un autre Dr Francis qui m´invite à ma propre fête de départ.

J´espère au moins qu’après mes efforts Dr Arnault continuera à danser dans les fêtes à venir et à faire sortir sa langue vipérine dans le moment approprié pour laisser intacte toute sa sagesse et sa tendresse pour nos petits-enfants. Maintenant que je pense sur ça, je vois un style similaire en major Félix et l´équipe inoubliable de la pédiatrie, une aire d´anges gardiens amoureux, protecteurs et implacables quand il faut l´être. Comme Junior, Joao ou Patricia, dures seulement quand il y a besoin. 

Je souhaite que vous soyez tous déjà en train de suivre les conseils de Dr Alain et du délégué pour pardonner les uns aux autres les petits défauts et continuer à travailler comme la grande famille que vous avait réussi à maintenir unie contre la peur, les ruptures, les changements subits et les feux de la guerre. Keté keté

Vous avez développé une patience et tranquillité comme celle du major Marcel, un espoir inébranlable comme ce de Romaric dans les moments plus obscurs et vous avait déjà sorti de beaucoup des problèmes depuis 2006, demandez des exemples à major Clément. Vous êtes vraiment « sans frontières », comme Gaspar, Angie, Didier, Awad et la courageuse équipe de la promo santé et de la périphérie. Et sans perdre jamais la joie ni même l´élégance, comme sage Laure, Nina et l´équipe de la maternité au complet. 

Peut-être « Il faut tout avaler », comme disait major Guy avec la voix puissante de l´empereur Bokassa, mais toujours avec son sourire, avec ce de Bonheur qui peut fait rire même aux ex enfants soldats qui ont tellement souffert, avec celle de tous vous. Avec la sourire géante, transparente et inimitable de la Centrafrique.

Prenez soin de Thierry, Aude et du reste des expats. La Nutella et la bonne humeur d´Albert ne seront pas suffisants sans votre appui, sans le café et l´amour de Jacqueline, sans les blagues des gardiens, des chauffeurs et la grande équipe de la logistique qui ferait encore une fois le miracle de tout reconstruire. 

Zo kwe zo. Un homme est un homme. Je suis seulement un homme qui vous quitte, mais vous êtes une grande famille adorable et invincible. Mes mots partent déjà avec les oiseaux dorés du palmier, et un petit morceau de mon cœur reste avec vous, peut être caché sous le fleuve derrière une de ces masques aquatiques des quelles Isidore m´a raconté des belles histoires. 

Singila à tous. Vraiment Singila mingi. 

Et on reste ensemble, toujours. Yeke Oko.                                                            


Sunday, 10 January 2016

La vuelta de la esperanza

Ya se conocen los resultados definitivos de la primera vuelta de las elecciones centroafricanas. Han sido felizmente pacíficas, con un 79% de participación y -Oh sorpresa!- el candidato preferido de la comunidad internacional, Martin Ziguelé, ha quedado tan sólo cuarto. Y ninguno de los candidatos apoyados por los países vecinos pasa a la segunda vuelta el 31 de enero.

Es una buena noticia para el amigo que me decía que no iba a votar porque la comunidad internacional iba a hacer que Ziguelé ganase de una forma o de otra. Pero por suerte se equivocaba y ambos candidatos le parecen aceptables. Esta vez sí. En esta segunda vuelta va a votar.

Es la vuelta de la esperanza para la República Centroafricana.

Como en el Journal de Bangui, os recuerdo quiénes son los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta de estas elecciones. 

- El "heredero" de Patassé o "Mr Limpio": Anicet Georges-Dologuelé en cabeza con un 23,78% de los votos.


Como decía en el post anterior, ha sido Presidente del Banco de Desarrollo de los Estados de África Central, ha tenido que lidiar –según Le monde- con varios escándalos de malversación y de corrupción que salpicaron a la institución. Él no ha sido nunca condenado y niega cualquier relación con esos montajes.

Ha creado él mismo su partido, la Unión por la Renovación Centroafricana (URCA), derivado del MPLC. Economista de formación ha basado su campaña –también según Le monde- en la necesidad de restablecer la seguridad y la justicia para poder realizar un programa económico ambicioso, atraer a los inversores internacionales y crear empleo.

En el último momento ha recibido el apoyo del expresidente Bozizé. Una sorpresa porque su ex-primer ministro Touadéra también era candidato (¡y por su propio partido!). Esto unido a sus conocimientos económicos y su reputación de "Mr Limpio" por su gestión rigurosa mientras fue Primer ministro de Patassé entre 1998 y 2001, pueden haberle catapultado a la primera posición. 

Falta ver si será capaz de mantener ese apoyo y a la vez llegar a los votantes musulmanes y los partidarios de los grupos ex-Seleka.

- El ex-primer ministro de Bozizé: Faustin Archange Touadéra o "el que pagaba los salarios de los funcionarios" según el Journal de Bangui. Es segundo con un 19,42% de los votos.


Profesor de matemáticas y antiguo rector de la universidad de Bangui, representa el mismo partido que Bozizé, la Convergencia Nacional –Kwa Na Kwa “trabajo, sólo trabajo”-, un partido que se presenta como socialdemócrata. Pero como decíamos antes, Bozizé ha dado su apoyo esta vez a Dologelé. ¿Podría cambiar de opinión en la segunda vuelta? Todo es posible.

Pero a parte del apoyo de Bozizé y de la popularidad que le dio la bancarización de los salarios de los funcionarios después de decenios de sufrimiento, su gran baza es el apoyo que ha tenido de una parte de los ex-Seleka. Especialmente ahora que su candidato favorito, Bilal Désiré Nzanga-Kolingba  no pasa a segunda vuelta a pesar de ser el tercero más votado.


Así que la pregunta ahora es: ¿De qué lado se pondrá el candidato favorito de Chad y de los ex-Seleka? Añadida por su puesto a la cuestión general sobre el grado de aceptación que los grupos armados van a mostrar tras la derrota de su candidato favorito...

Parece que este hijo del expresidente Kolingba, antiguo ministro de Bozizé y cristiano convertido al islam, debería decantarse por Touadéra, candidato del mismo partido de Bozizé con el que además simpatizan otros miembros ex Seleka. Pero teniendo en cuenta que hasta el propio Bozizé apoya a Dologelé, todo es todavía posible.

Y para complicar las cosas, el candidato de la comunidad internacional ( y de Mali y Níger), Martin Ziguélé no acepta la derrota,


No es el único. Según Jeune Afrique, el domingo antes de los resultados provisionales, una decena de candidatos pidió para el proceso electoral negándose a "ser cómplices de esta mascarada electoral". Pero Ziguelé ya estaba acusado de haber abierto la puerta a los grupos Seleka para derrocar a Bozizé.

Por eso las palabras del portavoz de su partido, la DNC/MLPC hace dos días para afriquenews producen inquietud:

"¡Es evidente! Sabemos que el baile de los hipócritas que comenzó hace tiempo está lejos de terminar. Pero sólo los que nos toman por idiotas por nuestro silencio se equivocan gravemente. ¡El MLPC no se dejará jamás robar la victoria! ¡Que los que tengan orejas, oigan!
¡Viva la victoria de la Democracia! ¡Viva el MLPC! ¡Viva la República Centroafricana!
¡Todos unidos venceremos!"

Y no podemos olvidar que hay todavía muchos grupos que siguen armados (incluídos los entre 6.000 y 10.000 niños soldados según Unicef).

Pero esperemos que esta vez nadie tenga la posibilidad de hacer que vuelva el caos.

Que todo el mundo entienda que esta vez, de verdad, es la vuelta de la esperanza para la República Centroafricana.

¡Buena suerte!