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Friday, 26 September 2025

Uluru, la roca roja que emergió del mar en el corazón de Australia

Familia y amigos, agarraros a vuestros asientos porque estamos a punto de aterrizar en el descomunal desierto del interior de Australia.

No apartéis los ojos de la ventana más cercana, aunque os mareéis un poco con tanto giro, porque estáis a punto de contemplar Uluru, el macizo rocoso más espectacular -y más rojo- de Australia y sus guardaespaldas, las "muchas cabezas" o Kata Tjuta, como las llaman los Anangu, los aborígenes que habitan la zona desde hace 10.000 años.

Desde el aire es espectacular, aunque seguro que no os importa madrugar con nosotros para coger un autobús y ver cómo al amanecer Uluru va maquillándose hasta alcanzar el tono perfecto de ocre que saldrá en todas las fotos.

https://youtu.be/9Yv7CzNOFFg?si=DK1R7gHUiEcq1HG2


No retrasemos más la pregunta ¿Cómo ### se formó Uluru? Os confieso que me gustaría aprender más sobre los Inselbergs, que es como técnicamente se llaman, pero de momento os explico lo que he entendido que ha pasado aquí desde hace 550 millones de años. Ha dado tiempo a que aparezcan y desaparezcan primero una montaña y luego un mar interior; y que de los restos de esa montaña, compactados bajo el lodo por ese mar hasta convertirse en "arcosa" (una arenisca de grano grueso, rica en minerales) emerja, con otro movimiento de placas tectónicas, la inigualable Ururu 😅

https://youtu.be/0g_74iiDDoo?si=iHELF2djBpVNQQko

O si os ayuda, podéis ver en inglés este vídeo de Youtube https://youtu.be/LhCtQxedOwY?si=3NmnVq7Mt-EzUDr4


Tras acelerar tantos millones de años, detengámonos un momento para hablar de los propietarios tradicionales que han considerado sagrada esta roca quizás desde hace unos 10.000 años.

Si echáis un ojo al mapa de los pueblos de Australia (AIATSIS):  https://aiatsis.gov.au/explore/map-indigenous-australia y os vais al centro del mapa, veréis la complejidad cultural de la zona. Por suerte, los más presentes en Uluru se autodenominan conjuntamente como Anangu, "personas" en idioma Pitjantjatjara.


Estos Anangu, como el resto de los aborígenes australianos han transmitido de generación en generación sus "trozos de la canción", el recorrido de los antepasados por su territorio desde el principio de la Creación (el Sueño lo llaman a veces), dando forma a los lugares que ahora vemos y marcando los caminos por los que es seguro desplazarse (recordémonos que eran nómadas) y encontrar agua y comida sin enfrentarse a demasiados peligros. 

Llegados a la "frontera" o la intersección de sus caminos con los de otros grupos podían "intercambiar" -a parte fe otras cosas- sus trozos de la canción para tratar de juntar los trozos del "puzle", de la canción completa que sería el mapa -hecho de palabras- de toda Australia (flipante).

Yo me los imagino como los antepasados nómadas de los Hobbits que van cantando su canción para no apartarse del camino seguro. Y mientras cantan para educar a los niños (como el que ha venido esta mañana para que le ayudase a cerrar el vaso de plástico donde guardaba el lagarto que acababa de cazar) y transmitirles este conocimiento que puede salvarles la vida si se pierden, van dibujando unos símbolos en la arena.

Por ejemplo, mirad ahora en un cuadro una de las representación "oficiales" de Uluru en el centro flanquedada por Kata Tjuta y otra montaña.

Los adultos aprovecharían para educar a los niños y jóvenes, contando historias con un código común de símbolos, como el compartido por la Galería de Arte del Centro de Australia:

Con esta ayuda, ya podemos empezar a descifrar algún trozo de la canción que nos habla de "las siete hermanas" (para nosotros las Pléyades), que es una de las más populares y representada por muchos artistas locales, como nuestra favorita,  Ivonne, con la que hemos podido comentar esta pintura suya:

Aquí vemos, a la izquierda de Uluru, a un hombre sentado (lo reconocemos por estar rodeado de dos lanzas, un propulsor y un boomerang, exclusivamente masculinos) y a la derecha acampadas las siete hermanas (sabemos que son mujeres porque tienen el palo que usan para escarbar la tierra -buscando tubérculos o gusanos de las raíces, o las hormigas de la miel, etc- y un bol para portar los alimentos recolectados, beber agua o acunar a los niños). 

El hombre (que es un cambia formas) quiere casarse con las siete hermanas y, cuando su petición es rechazada por los ancianos, las persigue tratando sin éxito de engañarlas de todas las maneras posibles hasta que intenta acorralar a la más joven y hermosa cuando se queda rezagada de sus hermanas. En el último momento todas las hermanas se transforman en fuegos y escapan al cielo convertidas en estrellas (las Pléyades) al igual que el hombre que, desde el hombro de la constelación de Orión seguirá intentando perseguirlas en vano por toda la eternidad. 

En teoría cada tribu sólo puede cantar/dibujar la parte de la historia que sucede en su territorio. Por lo que he creído entender algunos episodios son brutales, entiendo que para advertir a las niñas de los peligros de separarse de sus protectoras.

Nosotros conseguimos ver a las Siete hermanas al amanecer (seguid la flecha), perseguidas por Orión (el rombo). No se si pillé una estrella fugaz o un avión, pero por si acaso pedid un deseo 🌠

Aprovechando el inciso, el cielo desde Uluru te deja sin palabras. Para empezar, aprendimos a encontrar el polo sur celeste siguiendo tres veces y media el palo largo de la Cruz del Sur y comprobamos que el cielo gira alrededor de ese punto como las manecillas del reloj. Y la constelación que nos acompañaba siempre, como corresponde en un desierto, era la de Escorpio. Cuya cola en espiral en el borde de la Vía Láctea es además el anzuelo que reconocen en el cielo muchas islas del Pacífico, como por ejemplo Hawai o la isla de la película de Vaiana, o Nueva Zelanda que supuestamente fue extraida del fondo del mar por el semidios Maui usando ese gancho. Ante semejantes proezas, hasta la luna parece un poco tímida y prefiere esconderse tras el árbol cuando hago la foto.


Pero volviendo a la imponente roca de Uluru, muchas de estas historias quedaron grabadas por los antepasados en su geografía, como la de la serpiente pitón Kuniya vengándose de Liru por no haber cuidado de su sobrino. Os la intento contar in situ, para que lo veáis con vuestros propios ojos.

https://youtu.be/pcOPRPfSBOs?si=9F1QsMjN9ZxKzloF

O también lo que le pasó a Lungkata, el lagarto de lengua azul por mentir y comerse el pájaro Emu que no había cazado...

https://youtu.be/h1btkjJifN0?si=OHJnfntV9_I2Ohbm

No os voy a engañar. Rodeando Uluru, además de maravillarnos con estas historias también pasamos un poco de calor 😅 y las moscas llega un momento que son insoportables. Tanto que para animarme en las zonas de las que es tabú sacar fotografías (porque ese conocimiento es secreto para los no iniciados), Sam sacó a la Tick-tocker que lleva dentro y me explicó que hacer en caso de que ese día fuera de verdad el fin del mundo ("the rupture" en el que creen algunos). No os lo perdáis 🤩.

https://youtu.be/6Ullz8mJ_T8?si=OCL73LOE3ttkHQxO

Por suerte la Palestina también nos protegió un poco de las moscas...


Y a pesar de las advertencias de la historia del lagarto 🦎, con el cansancio, el calor y el hambre tras rodear la montaña no me resistí a probar el famoso Emu , sin haber cazado ninguno 😅 pero sin mentir anadie. ¿Os animáis a probarlo?

https://youtu.be/GcOwGs0SozU?si=Uw0zham74PiwxGcS

Y ya que estamos, para completar el menú os invito a hincarle el diente también a una deliciosa salchicha de camello 🐫 en esta exótica pizza local 🤭

https://youtu.be/TmyLV72rY78?si=l_jSNmGUtVF1Hy1M

Por no aburriros termino aquí esta entrada desde el avión de vuelta a Melbourne, pero me llevo en los pies la arena roja de las enseñanzas y los caminos que rodean a esta roja gigante que surgió hace millones de años del mar en el corazón de Australia y que ahora ocupa también un huequito en nuestros corazones.

Hasta siempre, Uluru! Palya!!!

Saturday, 13 September 2025

Buscando a Nemo en la Gran barrera de coral

¿Os acordáis de la peli Buscando a Nemo? Pues aquí estamos en Cairns dispuestos a encontrarlo (y al resto de sus amigos). En Cairns vi por primera vez aborígenes australianos. Me dolió que en la calle es como si el resto de los australianos y ellos vivieran en mundos paralelos y fueran invisibles los unos para los otros. Afortunadamente pudimos ir a una exposición/encuentro de artistas indígenas tanto australianos como de Papúa Nueva Guinea y fue un lujo ver allí como la comunicación es posible desde el respeto mutuo. Pero ya hablaremos más de esto, que ahora tenemos prisa por llegar al barco.

Impresiona estar a punto de ver uno de los patrimonios mundiales de la humanidad, entristece saber que nos lo estamos cargando con el cambio climático y da gusto ir en bañador y  chanclas, cuando hace sólo un día estábamos pasando frío en el sur de Australia.

Os podéis subir al barco con nosotros para sentir el viento y el agua salada del Pacífico en las mejillas...

https://youtu.be/n3JlTC-tOmQ?si=EcpYC4BWT37aoRgX

Para esta aventura, encontré en casa la versión barata de la go pro que compré hace más de 10 años y que... todavía funcionaba! Pero justo al final del día se mojó. Recuperamos la tarjeta, así que al final os pongo un vídeo.  

De momento os comparto algunas fotos que nos hicieron. Lo primero a enfundarse el neopreno y las aletas, poner jabón en las gafas y... ¡al agua!

Recordad que estábamos buscando a Nemo, un pez payaso, así que lo más fácil es aguantar la respiración, sumergirse, buscar una de las anémonas que usan para esconderse y cruzar los dedos...


De nuevo, no son mis fotos, pero ver esto con tus propios ojos es una pasada. Una vezque hemos encontrado a Nemo, tenemos que encontrar a Dori, el pez cirujano de mala memoria. Echemos un ojo alrededor de los corales.
Desgraciadamente no tengo foto, pero os aseguro que lo vimos :-) os dejo al simpático pez loro que tuvo la amabilidad de venir a saludarnos.


Pero lo que realmente fue un momento mágico fue poder seguir -sin molestar- a una tortuga mientras buscaba tranquilamente comida entre las rocas y salía de vez en cuando a la superficie a respirar un poco y, quiero pensar, a saludar a sus nuevos amigos...

Obviamente tampoco tengo foto de la tortuga, así que os dejo una del hospital de tortugas que visitamos en la isla de Fitzroy al día siguiente.

Cuando estábamos haciendo vídeos, el monitor dijo a Sam ¿Por qué no le grabas acercándose a ese tiburón? Y ahí me sumergí yo, acercándome todo lo que me dejaron mis pulmones a este amable animalito:

Luego leí que este tipo de tiburones no son peligrosos, pero el salto de fé que hice antes de sumergirme tuvo su gracia :-) No tengo vídeo de ese momento pero es que luego nos encontramos... otro tiburón!

https://youtu.be/cc-kvZ9Gy24?si=ZoBWJEXGFlKABYyr

Y para descansar de tanta aventura, nada mejor que la paradisíaca isla de Fitzroy que os comentaba. Comprobadlo vosotros mismos:

https://youtu.be/tPwHlQH4rv8?si=6BrjXYU0pwdRgO4K

Pero no olvidéis que estamos en Australia. La avispa de mar o medusa de caja es considerada la criatura viva más peligrosa, venenosa y letal del mundo (!).

¡Cuidado con las medusas! 

Ballarat, la fiebre del oro de las antípodas

Vamos en el coche de la madre de Sam, atravesando una campiña verde salpicada de eucaliptos camino a Ballarat, cuando de repente veo algo y pregunto:

-¿Eso es un tronco o...?
-Un canguro muerto, lo siento - me responde Sam apenada de que el primer canguro que vea sea uno de los muchos atropellados en Australia. Aparentemente la superpoblación de canguros es un problema dado que su principal depredador, el dingo (una especie de perro de tonalidad amarilla que veríamos más tarde en el zoo) esté en peligro de extinción.


Ya más despiertos, llegamos a la casa de la madre de Sam y empiezan los reencuentros familiares. Al día siguiente nos prestan un coche y salimos a descubrir Ballarat.

Lo primero que me llama la atención son estos dos edificios, uno al lado del otro:


Éste me lo esperaba porque, como decíamos en la entrada anterior, Ballarat (que por cierto significa en lengua aborigen lugar de descanso o lugar donde "reposar el codo") fue uno de los lugares donde empezó la fiebre del oro en la década de 1850.

Pero el Hall de los "viejos colonizadores" alzándose orgulloso en la calle más céntrica, me pilló más de sorpresa. Pero me quedó mucho más clara la idea cuando, en frente del ayuntamiento, vimos un monumento a los "victorianos caídos en defensa del imperio".

En general Ballarat es una pequeña ciudad con encanto, pero lo más interesante es la recreación del antiguo pueblo minero de Sovereing Hill. Nos lo explica Sam en inglés (podéis poner los subtítulos automáticos creo):

https://youtu.be/UN0PT4NYRyc?si=7B3Fw_4NeWc_Hzh0

Por si acaso no os ha quedado claro, vamos al grano (de oro) en la orilla del río, donde se buscaba inicialmente antes de empezar a cavar las minas:

https://youtu.be/ObYDqrDo40I?si=rYadb1TMj7lOu3Mt

De las minas que llegaban hastalos 100 metros de profundidad, creo que bajamos sólo unos 20, pero ya impresionaba. Os dejo sólo la evolución de la técnica para excavar los túneles:

El problema es que a la perforadora mecánica la llamaban la creadora de viudas por las partículas que inhalaban los que las operaban, además de la sordera producida por el ruido.

Fueron muy divertidas las representaciones de la policía y del herrero pero por irnos de Sovereing Hill con una sorpresa final, así luciríanos nosotros a finales del siglo XIX :-)

Pero no todo lo que reluce en Ballarat es oro. También brilla en el recuerdo de los australianos una bandera llamada Eureka. Sam me pilla in fraganti intentando organizar las banderas:

https://youtu.be/H4bSRaGKHAw?si=sKX8AyBpfpcdiU7X 

La batalla de los trabajadores mineros el 3 de diciembre de 1854 debió de ser épica porque todavía perdura en la memoria de los australianos, aunque parece que ha querido ser capitalizada incluso por movimientos de extrema derecha.

Por descansar un poco de tanta historia nos vamos al Zoo a aprender, entre otras cosas que al encantador demonio de Tazmania lo llamaron así los colonizadores por los sonidos escalofriantes que escuchaban por la noche y que achacaban a malvados demonios que venían a atormentarlos.

Además acariciamos a un Koala con el permiso de los cuidadores y vimos muchos animales más


Pero lo más importante es que por fin conseguimos ver (y dar de comer) a una mamá canguro mientras su bebé asomaba de la bolsa (marsupial) y pastaba un poco de hierba tan tranquilo mientras tanto.

Ahora ya podemos decir que estamos en Australia:-)

Y la siguiente parada es... ¡La gran barrera de coral! 

Batman (y Robin) llegan a Melbourne :-)

Tras una carrerita en Abu Dhabi sin saber si íbamos a tener hueco o no en el avión y tras completar las 25 horitas de viaje desde Madrid, Sam y yo llegamos a Melbourne a las tres de la madrugada.

Una hora perfecta para poner a prueba la hospitalidad de los australianos. Así que cuando vimos llegar la furgoneta de trabajo de Obi y Simon, los amigos arqueólogos de Sam, sentimos la alegría de los fósiles importantes antes de ser descubiertos :-)

Tras las presentaciones, una ducha calentita y un revitalizante café en su casa, aunque el nombre de la ciudad se traduce por "lugar de descanso" o lugar donde reposar el codo", salimos a pasear al amanecer por Fitzroy, su encantador barrio de Ballarat.


Lo primero que me llamó la atención es que el ayuntamiento tenía tres banderas: la australiana propiamente dicha, que contiene la del Reino Unido (¡su rey sigue siendo Charles!) y las estrellas de la cruz del sur, la de los aborígenes australianos "continentales" (con el sol en el centro, el negro por su piel y el rojo por su sangre) y la de los indígenas del estrecho de Torres (azul con el tocado tradicional en blanco). 

Estas dos últimas representan a las "Primeras Naciones" australianas y, recientemente, se ha decidido que tienen que acompañar a la primera en todos los edificios oficiales. Eso me hizo pensar que las "Primeras naciones" no se sienten incluidas en la bandera que debería representar a todos los australianos...

Como todavía no estaban abiertas las cafeterías (ni el Builders Arms, el "bar negro de Melbourne" donde se reunían los aborígenes de la comunidad Wurundjeri desde los 40 a los 80 con los inmigrantes y otros residentes del barrio) fuimos al parque donde pudimos ver, tanto los árboles cuyas cortezas usaban los aborígenes para sus canoas, como la casa inglesa del capitán Cook (primer "descubridor" de Australia en 1770, aunque la verdadera colonización empezó en Sidney 18 años después). La casita fue comprada por Australia (!) y traida ladrillo a ladrillo desde su Yorkshire natal (!!).

Por cierto, Melbourne fue fundada por colonos libres en 1835, concretamente por el tratado de Batman (no es broma) con los aborígenes y aceptado a regañadientes por la corona inglesa. 

Con tanta historia ya nos iban fallando las fuerzas, así que tras un buen brunch nos permitimos una siestecita antes de que la madre de Sam viniera a recogernos y nos llevara a Ballarat, donde, entre vacas, caballos y canguros empezó la fiebre del oro a finales de la década de 1850 que cuadriplicó la población y cambió Australia para siempre.

Pero eso, familia y amigos, es otra historia:-)