Friday, 18 August 2017

Shiraz, la ciudad de los poetas.

“Si Isfahán es para la cabeza, Shiraz es para el corazón”. 

Al menos eso dice un dicho de por aquí. Porque la poesía alimenta el corazón y Shiraz es la ciudad de los poetas. Además, con el atentado del ISIS que acabamos de sufrir en Barcelona, necesitamos más que nunca que la poesía nos muestre la belleza del mundo y nos recuerde que lo que buscamos la mayoría de los seres humanos (musulmanes, cristianos, ateos, etc) es el amor.

Shiraz ha sido la última ciudad que hemos visitado en este viaje y ha sido la guinda perfecta. Y no sólo por los rincones mágicos como el patio del mausoleo de Sha Cheragh ("rey de la luz"):


Dicho de otra forma: el resto del viaje ha sido el peregrinaje, la preparación necesaria antes de llegar a presentar nuestros respetos ante la tumba del gran Hafez, el poeta más amado de todo Irán. Y eso es mucho decir, porque nunca he visto un pueblo que ame tanto a sus poetas…

Leyendo un poco de su biografía nos quedamos estupefactos al ver cuántos gobernantes vio subir y caer durante su vida. Quizás eso reforzó su idea de que nada merece más la pena que un instante con la persona amada. 

Además es fascinante que en su época –siendo ya Irán un país musulmán- los sacerdotes zoroastrianos pudieran vender vino y así Hafez los llama “magos de las tabernas”. Y a sus versos de amor carnal apenas cubiertos de respetable misticismo, y a su elogio del vino reinterpretado como éxtasis divino al estilo de los derviches, añadía frases muy críticas y difícilmente suavizables, como estos versos con los que concluye el poema “Hay una tierra”:

“Oh Hafez, sé alegre, entrégate a la bohemia,
más el Corán en trampa de hipócritas no conviertas”.

Amén ;-)

No es de extrañar que ya en su tiempo causara fascinación y que sea absolutamente pertinente el día de hoy. 

Cuenta la leyenda que hasta el mismísimo Tamerlán –iletrado según dicen-, lo mandó llamar. Y su conversación según parece, sería más o menos así:

El poema al que se refiere Tamerlán es "La clave del tiempo".

"Si aquella turca de Shiraz
 mi corazón deleitara, 
por su lunar hindú le daría Bujara y Samarcanda. 
Sírveme vino, escanciadora, que
en el paraíso no hallarás 
las riberas del Roknabad ni el jardín de Mosalá.

Estos gitanos alegres, dulces agitadores de la ciudad, 
como los turcos los banquetes, saquearon mi corazón de paz. 
Para nuestro pulcro amado no es un amor tan imperfecto: 
agua, color, lunar, retoques, ¿para qué los quiere el rostro bello? 
Yo, por la hermosura creciente de José, sabía 
que amor del velo de inocencia a Zulaika privaría. 
Insúltame y maldíceme a placer, que por ti rezo. 
¿Merece respuesta amarga el labio granate y bello? 

Deja la clave del tiempo, e indaga
 y habla de vino y juglaría: 
nadie, merced a la ciencia, desveló ni desvelará este enigma. 

Escucha, alma mía, esta advertencia: más que por el alma, 
los jóvenes dichosos por el consejo del sabio anciano claman. 
Puliste la perla del poema, Hafez, alegre ven y canta, 
que el firmamento, en tus versos, el sartal de las Pléyades desgrana.
El propio Hafez nos resume lo que es más importante para él y así entendemos mejor por qué la gente viene en peregrinación hasta su tumba para tocar suavemente el mármol de la lápida con los dedos y recitar algunos versos:

 “Dos litros de vino añejo, y dos viejos amigos
que conozcan el mundo y entre sí se conozcan,
un rincón del prado, un viejo libro,
el fluir de un río.

Así de simple comienza y termina todo
lo que le pido a Dios; quédense con el resto”

No se puede decir mejor. Ni con veinte mil palabras más.

Otros dicen que fue Hafez el que salió al encuentro de Tamerlán para rogarle que no destruyera su ciudad. Tamerlán, conmovido por sus palabras, respetó Shiraz. Ojalá la poesía siga teniendo ese poder...

Y además de famosa por sus poetas, esta ciudad fue capital de Irán unos veinte años. Estos instantes de gloria se los debe a Karim Khan, fundador de la dinastía Zand y que dejó una preciosa ciudadela y un mausoleo. Sin embargo la historia a veces es despiadada. Dejemos que Diego nos desvele el misterio cuando termine de hacer sus fotos ;-)



Como veis, Shiraz, la ciudad de los poetas en el país de los poetas, nos ha emocionado.

O quizá nos ha marcado este país inolvidable y nos lo han recordado los habitantes de esta ciudad (como el que me gritó "I love you" sin conocerme ;-)). Al intentar mostraros la dulzura que tienen los iraníes, me he dado cuenta de que todavía no os explicado cómo se toma aquí el té con azúcar:


Aunque tenía productores de azúcar (y de vino, muy famoso en Shiraz), en algún momento a los clérigos les dió por decir que tomar azúcar era impío. Se montó tal revuelo que tuvieron que retirar la prohibición, pero para no desdecirse del todo dijeron que primero había que "purificar" el azúcar humedeciéndolo con el té y luego metérselo en la boca (y no en el vaso). Y así se sigue haciendo hasta hoy en día. Sospecho que más para reírse de estas cosas que por el consejo en sí. Irónicamente yo llevo la camiseta de Groucho Marz que dice "no soy yo, es el mundo el que está al revés" ;-)

En fin, que es muy difícil transmitir con palabras todo el cariño que hemos recibido, así que lo intentaremos con música.

Aquí en Shiraz sí que encontramos algunos locales "hipster", según Diego. Como el Q-project en unos antiguos hamams subterráneos donde se olvida el ruido de la ciudad y, como nos enseñaron en el museo de la música en Isfahán, podemos escuchar cómo suena "la cuerda del universo"...


Familia, amigos y lectores en general...  ¡Os queremos!

No dejéis de viajar, con nosotros o sin nosotros, aunque sea sin salir de casa. Y no dejéis de soñar con un mundo con más amor.

Como diría Hafez en traducción mía del inglés:

"La caravana se ha ido, estás dormido
y tienes el desierto ante tí.

¿Cuándo partirás? ¿A quién
pedirás consejo?
¿Qué harás?

¿Cuál será
tu destino?"

Tuesday, 15 August 2017

Persépolis en llamas

¡Hola familia y amigos!

Por fin llegaremos en esta entrada al epicentro del imperio persa: PERSÉPOLIS.

Pero antes de edificar esta gloriosa capital hubo que construir un imperio. Y esa fue la misión de Ciro II. Así que vamos a presentarle nuestros respetos ante su tumba, en Pasargadae. Allí erigió su ciudad en conmemoración de una de las batallas más difíciles probablemente que tuvo que librar, vencer a su propio abuelo. Primero hay que ganas las batallas de casa –por duro que sea- para poder vencer fuera.

Y como la situación lo merece, vamos a retroceder en el tiempo hasta el momento en que el propio Alejandro Magno se acercó a esta misma tumba de Ciro en su lucha sin cuartel contra los persas. Silencio por favor, que es un momento solemne…


Hay momentos en que el ritmo de la historia se acelera, donde en pocos años pasa lo que normalmente llevaría siglos. Así pasó en el siglo IV antes de Cristo. El imperio persa, el mayor imperio creado hasta entonces por la humanidad hacía apenas dos siglos, con todos sus logros y especialmente su deslumbrante capital están a punto de sucumbir arrasados por las llamas a manos de Alejandro Magno. ¿Qué pensaría el conquistador al ver arder tanta belleza? ¿Sentiría culpa? ¿Recordaría acaso algunas palabras de su maestro Aristóteles? Intentaremos averiguarlo. ¡Dentro vídeo!


Nos imaginamos rebobinando el tiempo, viendo las llamas empequeñecerse y resurgiendo de las cenizas los cientos de columnas con los toros negros y dorados…


Los personajes del enorme relieve de la escalera este de la Apana cobran vida y vemos desfilar rostros provenientes de más de 23 naciones a rendir sus tributos a un imperio y en una ciudad que nadie puedes sospechar que tan pronto desaparecerá pasto de las llamas. 

En ese eterno presente dorado en que atraviesan la Puerta de las Naciones y se escuchan las trompetas anunciando la llegada de visitantes, todos levantan por un instante la vista y sienten –sentimos- una punzada de humildad ante la grandeza que nos rodea…



Con todo, lo más sorprendente de todo es que el tiempo sigue su curso. Y siglos después de la división a la muerte de Alejandro, surgió otro imperio que se reclamó heredero de Ciro, Darío y los Aqueménidas. Incluso añadieron escenas de sus victorias bajo las tumbas de los grandes héroes del pasado. Veamos qué dice Shapur I, uno de los reyes Sasánidas, tras derrotar al emperador romano Valerio y tener en frente arrodillado a Felipe el Árabe, ante la mismísima tumba de Darío en Naqsh-e Rostan:


Así las ruinas de Persépolis parecen más bien un esqueleto. Un esqueleto mitológico sobre el que músculos y carne y sangre de distintos imperios venideros quieren agarrarse, incluida la actual república islámica. O como decíamos en otras entradas, Persépolis representa una de las almas de este fénix indomable que es el pueblo iraní.

No me resisto a poner aquí un vídeo de nuestra visita en Teherán a la plaza Libertad (Azadi) donde debían terminar las manifestaciones de la Ola Verde que surgió en 2009 contra el fraude electoral que dió la victoria a Ahmadineyad y pidiendo más libertades. Esa vez la valentía fue duramente reprimida y hubo muchos muertos, pero el fénix, como siempre resiste y resurgirá cuando la situación sea propcicia ;-)



Quede aquí nuestro pequeño homenaje y nuestra admiración por un pueblo valiente que renace una y otra vez de sus cenizas...

Yazd: el templo del fuego en la ciudad de barro


Hola familia y amigos!

 Por fin volvemos a tener buena conexión y podemos seguir compartiendo nuestras aventuras desde donde lo dejamos y salir de Esfahán ;-)

Después del trayecto en bus, llegar a Yazd y dejar las cosas en nuestra habitación, nos fuimos directamente a cenar en una azotea. Las vistas justo después del atardecer de la mezquita casi irreal con la iluminación azulada y de los tejados de las casas de barro de la ciudad eran encantadoras. 
Sin embargo, lo más especial de esta ciudad es poder pasear por entre sus muros de adobe y paja como si no hubiesen pasado los siglos, vamos a seguir a Diego que ya sabéis que es un guía de lujo:


Y ya que os hemos enseñado como se vive desde la calle, ahora os lo enseñaremos desde arriba y aprovechamos para presentaros a uno de los personajes importantes para la historia de Irán: el gran Tamerlán. Que no os falte de nada ;-)


Pero, además de por su encanto, a mi Yazd me interesaba sobre todo para aprender un poco más sobre el Zoroastrismo, la religión del imperio persa, que aunque con muy poquitos seguidores sigue viva hasta hoy en día. Bajad la voz que entramos al Templo del fuego:


Ya, ya sé. No es muy espectacular (salvo que se piense en el mérito que tiene mantener viva la misma llama durante siglos). Además, como los zoroastrianos no tienen rituales comunitarios ni todos los días ni todas las semanas, a no ser que llegues en alguna celebración anual, es muy difícil verlos practicar sus ritos. Ni siquiera acudir a lugares donde se congreguen, simplemente para hablar con ellos. Por no mencionar que ninguna religión que no sea el islam puede hacer proselitismo en Irán.

Lo que sí que pudimos visitar son sus famosas Torres del Silencio en las afueras de la ciudad, usadas para los enterramientos tradicionales zoroastrianos hasta los años 60s en que “simplificaron” el rito y les hicieron un nuevo cementerio. ¿Os animáis a subir con nosotros? Ya os advierto que el segundo vídeo, cuando recupero el resuello y voy a la torre más bajita, está mejor. Pero como se que os vais a descojonar contando la cantidad de veces que digo la palabra "impresionante", pues os dejo los dos ;-)




Al día siguienete dimos un paso más allá y nos cogimos un taxi para ir al santuario zoroastriano llamado Chak Chak. Cuenta la leyenda que durante las invasiones árabes, una princesa devota de Ahura Mazda tratando de huir llegó a esta montaña. Y tenemos la suerte de haber enconrado unas imágenes inéditas de ese preciso momento, así que... ¡dentro vídeo!


Y ya que estábamos por la zona, fuimos a ver el castillo de Meybod. Cerquita había un "nevero" para guardar el hielo del invierno para poder usarlo durante el verano. No se el resto del verano, pero cuando fuimos nosotros a verlo no quedaba nada de nada ;-)


Volviendo al zoroastrismo, esta religión sigue envuelta en un manto de misterio. Como la utopía, cuando nosotros nos acercamos unos pasos ella se aleja otros tantos. En la próxima entrada iremos juntos a la mítica Persépolis, construida por Darío y arrasada por Alejandro Magno. Allí ninguno de los edificios está identificado como templo a Ahura Mazda o a Anahita o a Mitra... Y sin embargo sus representaciones están por todas partes, incluido el Fravahar (si lo encuentro lo pondré en español):



Para terminar y refrescarnos un poco de tanto templo de fuego y casas de barro bajo el sol, os invitamos a bajar a los canales de agua subterráneos de la ciudad para volver a encontrarnos con un personaje conocido ;-)

Así que ahora a descansar al fresquito y a recuperar energías porque en la próxima entrada nos vamos a la antigua capital del imperio persa, la mítica... PERSÉPOLIS!!

Un abrazo ;-)

Tuesday, 8 August 2017

¡Abbas, Abbás! ¿dónde estás? ¡Alí, Alí, estoy aquí! (o Las 1001 anécdotas de Isfahán)

Hola familia y amigos. ¡Bienvenidos a Isfahán!


Esta ciudad de las mil y una noches está llena de leyendas, de enormes puentes y pequeños rincones donde dejarse acariciar por el rumor del agua y la suave brisa después de un caluroso día...

Pero lo que de verdad nos fascinó desde el primer momento y a la que volvimos una y otra vez, es su inmensa plaza Naghsh-e Jahan, "el patrón del mundo". No nos extraña que Jean Chardin, tras visitarla en 1642, la calificara simplemente como "la plaza más bella del mundo". Y la segunda más grande después de la de Pekín, por añadir algo ;-)

No os haremos esperar más. Os invitamos a verla directamente desde el palacio del Sha. Asomaros con cuidado...


Ahora que ya Diego ha hecho todas las fotos que ha querido, ya podemos entrar a la mezquita-del-harén-del--suegro-del-Sha-Abbas osea, del Sheikh Loftollah ;-)


Impresionante, ¿verdad? Pues antes de entrar en la gran mezquita del Sha, venid a pasear un poquito por la "plaza más bonita del mundo" ;-)


Y ahora sí, vamos a entrar en la gran Mezquita del Sha. Pero en silencio absoluto, que el mismísimo Sha Abbas está discutiendo los últimos detalles de la construcción de la mezquita con su arquitecto Alí Akbar...


Poco más se puede añadir después de este documento gráfico, pero queremos mostraros que en Isfahán no todo lo interesante está alrededor de su plaza. Hemos visto las habitaciones de los estudiantes en la madrasa de Chahar Bagh, el entrenamiento de los luchadores de Zurkhaneh




Así que cruzad con nosotros el puente y nos vamos al barrio armenio, a ver su catedral:


Y ya en el barrio armenio, tomándonos un delicioso café bajo la atenta mirada de los retratos de Khomeini y Khamenei -¡hasta en las cafeterías!-, os dejamos con la delicada música de Tar y percusión con que nos deleitaron en el museo de los instrumentos musicales.

Si es verdad lo que dicen, los ancestros de nuestra guitarra podrían ser el Tar, el Barbat, el Oud y el Laúd. Y etimológicamente Guit-i-tar significaría "la cuerda -o instrumento musical- del universo". Como la música de las esferas celestiales. Os dejamos pues disfrutar con la delicada música del universo.

Sed felices ;-)


Sunday, 6 August 2017

Qhom, el mayor zoológico de Irán.

Hola amigos y... ¡bienvenido, Diego!


En esta segunda parte del viaje me toca cambiar la improvisación, el encanto y la comunicación desbordantes de mi hermana por la planificación hecha excel. Veremos cómo sale ;-)

En otro momento hablaremos más de Teherán, pero ahora vayamos directos al grano. A Diego, nada más llegar a su hostal mientras saboreaba su primer desayuno en Irán, le preguntaron dónde íbamos después de Teherán. Al saber que íbamos a Qhom (la segunda ciudad más santa de Irán y cuna de los ayatolás), le dijeron con sorna que era el mayor zoológico de Irán.

Espoleados por la cara de sorpresa de Diego, le contaron que la mitad de la población allí tiene VIH por el sexo ilícito. Le explicaron que pasa como en cualquier religión represora y que segregue por sexos, como el cristianismo en la Edad Media (de los curas de ahora no dijeron nada).

Nos quedó claro que en su opinión, la ciudad donde Khomeini estudió y vivió veinte años es de todo menos santa. Sea como fuere, nosotros nos cogimos un tren y fuimos para allá.


Lo primero que visitamos fue el gigantesco complejo de templos y santuarios que incluye el mausoleo de Fátima. Al ser extranjeros tuvimos que esperar a que llegara un guía/vigilante que nos lo explicara y se asegurase que no entráramos al santuario propiamente dicho.

Quizás como le di conversación al segurata de la puerta -que acabó haciéndome una consulta médica-, luego nos dejaron hacer un vídeo. Sin censura ni repitiendo tomas ;-)


También estuvimos en casa del mismísimo Khomeini. Aquel al que durante su exilio en Francia, según parece, los franceses promocionaron como líder de la revolución del 79 gastándose un millón de eurazos que esperarían recuperar con petróleo. Sea esto cierto o no, el caso es que de su exilio volvió "victorioso" a Irán, vino a ver a su maestro y dió un discurso a sus fieles desde este mismo balcón. ¡Dentro vídeo!


Paseando por la ciudad vimos bastantes africanos y asiáticos, lo que cuadra con lo que nos dijeron de que tenían estudiantes  de teología islámica de más de 120 países. Interesante y extraña ciudad; esclarecedora para completar un poco nuestra imagen de Irán, aunque no tenía mucho más que visitar y la gente me pareció menos amable y un poco a la caza del turista.

Después de Qhom, fuimos a Kashan, una ciudad famosa por las casas de comerciantes de vidrios, alfombras o de aquellos que, como Abbas, se encargaban de la seguridad en las rutas comerciales.


Vais a tener la oportunidad de escuchar la conversación entre dos comerciantes de alfombras 18 años después de la boda de uno de ellos con la hija del otro. En aquel momento, la única condición fue que el yerno construiría una casa para su futura esposa, al menos tan hermosa como la de su padre (la de la foto anterior). Ahora el suegro va a la casa del yerno a comprobar si ha cumplido su palabra...


Nos fuimos con pena de la azotea de nuestro chulísimo hotel en esta ciudad de fabulosos reataurantes, casas, hamams... rumbo a la mítica Isfahán. Pero en el camino en taxi -conducido por una mujer que no soltaba la tablet ni de casualidad- aprovechamos para ver:

1. Un zigurat que dicen que es más antiguo que los de Mesopotamia (Irak).


2. Los jardines de Fin, patrimonio de la humanidad donde tuvo lugar el asesinato de un primer ministro, aparentemente por orden del Sha...



3. La milenaria y rojiza ciudad de Abyané, donde hicimos un poco el cabra para llegar al castillo y hacer estas fotos:



Además vimos una central nuclear por fuera y sin poder hacer fotos, Natan, un caravanserai...

Finalmente llegamos a la evocadora Isfahán, "la que está en medio del mundo". Esta ciudad, sobre todo su plaza central hacen honor a su aura de magia y de leyenda...

Pero eso es otra historia y debe de ser contada en otra ocasión.

Gracias por vuestros comentarios!

Friday, 4 August 2017

Assassins' love

¡Hola de nuevo!

Para quitarme la pena por la partida de mi hermana, me cogí un taxi para mí solito y me fui a ver el famoso castillo de los Assassins. No escribo más que tenemos un invitado especial para contárnoslo: ¡Eugenio!


Poco más se puede decir ;-)

La verdad es que fue una paliza llegar hasta allí desde Teherán -en vez de desde Qazvín- y pegarse la pateada bajo el sol para ver lo poco que queda del mítico castillo. Además, casi asesino yo al conductor cuando se paró en medio de la nada y me preguntó. ¿Dónde vamos? ¿Qué quiere decir castillo? En fin, mientras se iba reuniendo gente a nuestro alrededor e iban dando vueltas a mi libro como si tuviese una postura mágica en que se transcribiese en farsi, yo intenté relajarme, mirar al infinito y… ¡bingo! Casi en frente de nosotros había una indicación que, debajo de lo escrito en farsi ponía claramente “Alamut castle”. Ah, el castillo –dijeron- eso es otra cosa. Y en casi una horita más de vueltas y revueltas por aquellas maravillosas montañas -que parecían haberse apelotonado también sobre nosotros para ver donde queríamos ir-, finalmente llegamos a la base del cerro del castillo que habéis visto en el vídeo.


Menos aún quedaba del otro castillo al que me empeñé en ir: el castillo de Lambesar. Me quedé dormido en el taxi, y cuando me desperté estábamos de nuevo parados en medio de la carretera y el taxista no paraba de señalarme las montañas gritando –todo el mundo sabe que así se entiende todo mejor-: “¡Castillo, castillo!” Yo me froté literalmente los ojos porque no daba crédito. Tras el borde de la carretera había una pequeña hondonada y luego una montaña. Nada más. Hasta que el conductor me hizo gestos como de escaleras. Efectivamente había unos sutiles escalones de piedra en aquella montaña que subían hasta desaparecer. “¡Castillo, castillo!” insistía, así que salté de la carretera al socavón para encaramarme a los escalones y subirlos rodeando la montaña hasta llegar a la cima de la montaña, por su otro lado.

La sensación era muy agradable, solo, acariciado por el viento y rodeado por elocuentes montañas que no necesitaban gritar para que nos entendiéramos pero… de castillo, ¡nada! Volví a mirar con más cuidado y conseguí distinguir, sobre la piedra rojiza de una montaña cercana unas escaleras rojas que volvían a desaparecer. Las seguí. Encontré a gente trabajando en una especie de canalizaciones de agua y, al llegar casi a la cima vi unas piedras apelotonadas. Rodeándolas llegué a una zona en que se distinguía claramente una torre… y nada más. Eso era todo. Pero tenía su encanto, te sentías como Indiana Jones descubriendo los restos de una antigua civilización. Acabé de rodear las ruinas y llegué a la cima de la montaña.

Aquello sí que fue impresionante. El viento soplaba con fuerza y tenía una panorámica de 360 grados en medio de las montañas Alborz que separaban Teherán al sur del Mar Caspio al norte, que ahora ya era un poco más familiar para mí. De las montañas del norte, verdes y majestuosas, parecía venir el poderoso viento que me empujaba a mirar hacia abajo, hacia el sur. Parecía tener ante mí un rebaño de jóvenes montañas con la piel cubierta de una fina lana dorada y en el centro unos inmensos arrozales verdes que parecían despertar con el viento y ponerse a bailar alegremente. Era una visión hipnótica, pero el viento era muy fuerte y estaba atardeciendo, así que tenía que bajar ya.

Volver a Teherán. A ese sur que había visto desde arriba. ¡Castillo! Me gritó triunfal el conductor desde la carretera, como si fuéramos dos exploradores que hubiéramos hecho un descubrimiento importante. ¡Ziva, ziva, precioso! Grité yo contagiado de su entusiasmo. Y con la música a tope y las ventanas abiertas al sol del atardecer volvimos a Teherán.

Pero esta entrada se llama Assassins´ love porque lo fascinante de estos castillos es su leyenda. La de que los más fieros guerreros que se recuerdan, lo fueron –creamos a Marco Polo- porque querían volver a tener entre sus brazos lo antes posible y a cualquier precio, a aquellas celestiales criaturas que los habían amado aunque fuera sólo por un instante…

Así que aprovecho para contaros algunas anécdotas de cómo se enamora la gente por aquí, con o sin el permiso del Líder Supremo. Como no hay bares ni fiestas públicas donde ir a bailar y conocer gente –y además la gasolina es barata- una de las estratagemas es lo que llaman “door-door” o “puerta-puerta”. Es decir, coger el coche con los amigos e irse a dar vueltas por las zonas que se consideran “de marcha”. Cuando te encuentras con un grupo del sexo opuesto –del mismo sexo no hemos oído nada de momento- que te guste, paras un poco el coche a su lado, os ponéis hablar y tras decir una de las muchas variantes de “eres muy bonita” o lo que se te ocurra, intercambiáis los teléfonos.

Otro día la llamas y quedáis para dar un paseo al atardecer. En Teherán, por ejemplo en el Puente de la Naturaleza. Es un puente precioso al anochecer iluminado de verde que diseñó una joven iraní de 18 años (las mujeres aquí para encontrar el amor tienen hasta que diseñar el puente ;-)). Se llama puente de la naturaleza porque une dos parques a ambos lados de la autovía que discurre más abajo, ajena al ritmo pausado de los pasos que parecen no querer que se acaben nunca ni el puente ni los parques.

Allí ves a parejas dadas de la mano. Ningún beso, pero los sentimientos parecen concentrarse en aquellas manos que, apenas conocerse se aprietan bien fuerte. Quizás el viento haga caer el velo, ya en un equilibrio inestable, y ambos hagan como que no se dan cuenta durante más tiempo del aconsejado. Quizá se sientan protegidos en este paréntesis entre los parques.

Sin embargo acabado el paseo, entrando a alguno de los luminosos restaurantes de uno de los lados del puente quizá se ajusten mejor el pañuelo y cada mano sin anillo vuelva a su lado de la mesa cuando se acerque el camarero. Puede que les haya parecido ver a algún conocido, o recuerden de repente que la policía puede pararlos y preguntar si están casados o son familia. Y si no lo son pueden acabar en la comisaría, los dos, hasta que vengan sus padres a por ellos y prometan que no va a volver a pasar algo tan bonito en esta –les recuerdan- República Islámica.

Todavía más difícil será conseguir estar por fin a solas, con hachís o sin él, en algún paraíso secreto. Pero lo conseguirán. Porque un país que adora a sus poetas siempre encontrará caminos para el amor. Si es él vive solo, será más fácil. Si no, encontrarán la forma de ir al apartamento de ella sin que los vea el casero y a ser posible nadie del edificio, por no arriesgar. Y solos al fin, serán ellos mismos. Y seguirán vivos. Y ningún régimen conseguirá doblegarlos. Porque ellos escaparán del régimen pero nunca -como canta casi en un grito Hafez-, nunca escaparán del amor.



Y en algún momento, como en 2009, aunque los vuelvan a llamar polvo y mugre volverán a ser un huracán que barrerá todos los miedos, romperá todas las cadenas y despertará a todos los dormidos.

Porque lo que me queda claro es que los iraníes, sobre todo las mujeres, son un pueblo que resiste fiel a sí mismo sea como sea. Son un pueblo que honra a sus poetas en las paredes, que pinta sus versos en los muros y que diseña puentes color verde esperanza para que sobreviva el amor.

 Ni siquiera las hordas de los mongoles acabaron del todo con la esperanza de amor de los Assassins. Así que, amigo Khamenei, pon tus barbas a remojar;-)

Wednesday, 2 August 2017

Fin de semana familiar por las playas del mar Caspio

Una señora que trabaja en el mismo edificio que mi hermana está casada con un iraní y el hermano del esposo vive en Irán y tiene una casita a orillas del mar Caspio.

Probablemente con el ajetreo individualista londinense nadie más en el edificio lo sepa, pero mi hermana sí. Y no sólo lo sabe, sino que le escribe un simple mensaje a este señor y empezamos una nueva odisea ;-)

Así que desde Ardabil nos fuimos en autobús rumbo a Langeroud. Un poco jaleo porque en principio no llegaba a Langeroud, pero luego sí que llego. Eso sí, con muchas horas de retraso. Lo fascinante es que cuando se abrió la puerta del autobús a la una de la mañana en medio de la carretera de un sitio al que se suponía que no llegaba... ¡allí estaba Mehraban esperándonos! A día de hoy seguimos sin entenderlo ;-)

No me resisto a poneros esta foto:


Ha sido un clásico de este viaje. Mi hermana despliega su encanto nada más entrar en un transporte público. Radiante incluso con el velo, se pone a sonreir y a chapurrear en farsi unos minutos con todo el mundo... hasta que se duerme. Y entonces me deja a mi -que intento leer-, con un galimatías de gente amabilísima haciéndome preguntas, ofreciendo fruta, déjame el libro, galletitas, ¿qué habéis visitado?, más agua, ¿tenéis casa para dormir?, venid a la nuestra, más fruta, Irán-ziva-ziva-ziva-preciosísimo oye, gracias, gracias señora pero es que no la entiendo; luego ya si eso cuando se levante mi hermana pues ya le cuenta, gracias, gracias, tashacor, khodafes...

Para que os hagáis una idea ;-)

El caso es que nos llevan en coche a su casita a orillas del mar Caspio y en vez de tirarnos a una alfombra e irse por fin a dormir, empieza el jolgorio, las anécdotas, la historia de cada uno, videoconferencia con la cuñada en Londres... como si no fuéramos unos desconocidos complicándoles la vida sino los hijos pródigos que hubieran vuelto a casa.


Lo peor es que a la mañana siguiente cuando me levanté me di cuenta que a nosotros nos habían dejado su habitación y Mehrabán y su mujer estaban durmiendo los dos en las alfombras del salón. Nos dió vergüenza hasta a nosotros, que ya nos queda poca ;-) 
Por supuesto nos sacaron toda la despensa para el desayuno: huevos, distintos quesos, distintos panes, galletas, sesamo... y sobre todo una miel deliciosa. Bueno, eso y un café hecho con cafetera italiana porque una de las primas -que era profe de inglés y nuestra traductora infatigable- había vivido en Italia. 

Como les dijimos que queríamos verlo, salimos rumbo a Masouleh, un pueblecito en las montañas, pero antes paramos en un museo de casas tradicionales de Gilán (la región en la que estábamos) que también fue una delicia. Había mujeres preparando pan tradicional de arroz y mi hermana hasta aprendió a tejer con un telar "casero". Que no nos faltase de ná ;-)


Volvimos a salir rumbo a Masouleh, pero como se nos había hecho tarde paramos primero a comer. Nada, una cosa sencilla: caviar, pescado al grill, estofado y en kebab (les habíamos dicho que no habíamos comido mucho pescado en Irán), purés de berenjenas, olivas con una salsa especial, etc. Aquí os prometo que intenté pagar. Me levanté, hablé con el camarero -que no me entendía-, insistí al patriarca... nada, no si molestó en contestarme. Sólo alzó un poco la mano y echó ligeramente la cabeza para atrás (el gesto para decir que no por estos lares). Ni lo intentes, parecía decir. En otra ocasión que lo volví a intentar, el marido de la prima me miró todo serio y me preguntó "¿Pero por qué quieres pagar?". Pues nada, imposible, ¡Esperemos que consigan el visado para venir a España! 


Ya con la panza llena, de nuevo a la carretera que por cierto era una pasada con sus filas de montañas casi ondeando vaporosas en el horizonte...


Con todas estas experiencias el pueblo en sí, muy turístico, aunque tenía su encanto casi fue lo de menos ;-)


Y a la vuelta a casa... barbacoa y bailes en el jardín. Que no pare la fiesta. Resulta que encima Merhaban fue DJ en Manchester cuando su familia salió de Irán durante la revolución del 78. Ole, ole y ole. Luego volvió a estudiar a Irán y ya se quedó. Le tocó vivir los bombardeos en Tehrán durante la guerra Irán-Irak del 80 al 88. Comenzada por Sadam, instigada por los Estados Unidos entre bambalinas y alargada hasta el absurdo por Khomeini que aprovechó para hacer una purga en casa. Una guerra en la que ninguno de los dos países ganó nada y murió mucha gente. "Ocho años perdidos" decía Mehraban. Según una autora iraní fue parte de la doctrina de la "doble contención" de Estados Unidos; provocar a estas dos grandes potencias petroleras para que se ataquen entre ellas y así ninguna de las dos fuera realmente fuerte. "Loco Sadam y loco Khmoeini". Una locura, en resumen. 

En Hamadán ya nos habíamos encontrado con gente que se definían como "los niños de la guerra". Alguien nos contaba por ejemplo que ya no podía comer pescado porque lo tenía ya asociado a los bombardeos. Aunque recordaban también casi con alegría cuando tenían que huir de Teherán al norte, porque así no tenían clase y los niños lo vivían casi como unas vacaciones. Los que sobrevivieron, claro.

Pero volvamos a la playa a orillas del Caspio, con la barbaoa y la juerga. Como yo quería darme un baño nocturno, fuimos a la playa. Pero no contábamos con que mi hermana tenía que bañarse completamente vestida o en una zona rodeada por un plástico azul que era exclusiva para mujeres. En el colmo del absurdo acabamos bañándonos solamente mi hermana y yo, ella completamente vestida y... en la zona de mujeres! En fin, para que nos "empapáramos" bien de las dificultades de ser muer por aquí.


El día siguiente ya era el día de vuelta a Teherán con ellos. O sea, el último día para mi hermana. Así que como estábamos un poco tristes la madre sacó un libro de Hafez, uno de los dos poetas adorados en Irán y nos dijo que hiciéramos una pregunta mentalmente. Ella abriría una página al azar y esa poesía nos daría la respuesta a nuestra pregunta secreta. Yo había leído en la guía que hacían eso pero no me lo podía creer. Me parece genial que haya un país donde mucha gente tenga en las paredes un cuadro de un poeta en vez de un crucifijo o una foto de la peregrinación a la Meca. Y no tiene por qué ser en casa de artistas o escritores (Merhabán es ingeniero y su mujer es médico), según nos cuentas es bastante común.

Este amor por la poesía me parece la clave de la elegancia, la ternura y la sensibilidad tan especial de los iraníes.

Y como vio que me fascinaba, Tina la hija mayor me regaló un cuadro suyo en que había pintado un poema sobre el amor de Rumi, el otro de los grandes poetas persas. Claro que los turcos dicen que es turco porque nació en Turquía. Un detalle menos para los iraníes porque en aquella época era imperio persa y escribió en farsi. Sea como fuere el detalle de regalármelo es conmovedor y el poema también. Termina diciendo "no escaparé al amor". Amén.

Para contrarrestar un poco tan sublimes palabras y el caloret que hacía, sin previo aviso la madre se lió a manguerazos con los que estábamos desprevenidos y acabamos así:


¡Son geniales!

Y no me enrollo más la llegada a Teherán, la cena, el viaje al aeropuerto a las dos de la mañana, la cancelación del vuelo de mi hermana, los nuevos vuelos, dejarla en el hotel, volverme con Merhabán a casa casi a las cinco de la mañana y levantarme a las ocho para prepararme porque tenía organizado un taxi par ver los castillos de los Assassins...

Eso son gajes del oficio y parte de este maravilloso viaje que pronto pasará de viaje de hermanos a viaje de amigos (bienvenido Diego!!)

Pero antes, en la próxima entrada, me acompañaréis en una visita relámpago pero imprescindible. ¡No os la perdáis!

¡¡¡¡Un abrazo a todos y gracias por los comentarios!!!