Empezemos por los nichos en la roca. Y qué mejor que empezar desde dentro del primero que vimos en Lo'ko Mata. ¿Os atrevéis?
Otro ejemplo son los de Lemo, donde además mi madre y yo nos vestimos como para ir de boda:
Una variante de estos son los ataúdes colgantes, que están sujetos a la roca de la montaña. Diego os explica en este vídeo en Tampang Allo los distintos tipos de ataúdes según sus formas: búfalo, cerdo, barco, dragón y el cuadrado simple:
Podemos seguir con los enterramientos bajo gigantescos monolitos, como este que os enseña Diego en Deri'. Imaginaos el esfuerzo para erigirlos y la matanza de búfalos de la que estamos hablando, cuya sangre se vertió bajo la roca...
El cementerio megalítico de Rante Karassik es un oasis de paz en medio de la ciudad de Rantepao.
Como ya habéis visto en el Ma'nene, los toraja también tienen mausoleos, unas casas a veces cercanas a las viviendas que tienen dentro los ataúdes y, por fuera, las fotos de los fallecidos. Como ya lo habíais visto, aprovecho para que Diego os explique, no el más bonito, sino el más variado lugar de enterramientos Toraja que hemos visto: Kete Kesu.
Además allí pudimos ver cómo eran las antiguas cocinas y retretes de los tongkonan. A ver si sabéis cuál es cuál en la foto, porque están juntitas 😅
También allí vimos cómo tallaba un carpintero los fabulosos diseños decorativos de las casas.
Y por último, os queremos mostrar los que más nos han impresionado, los nichos específicos para bebés, tallados en un árbol. Son solo para bebés muy pequeños: no pueden ser "enterrados" así los niños a los que ya les haya salido algún diente. El ritual de enterramiento se realiza por la noche y no se sacrifican búfalos porque se considera que el bebé sigue "viviendo" con la savia del árbol: por eso tiene que ser un árbol cercano a la casa familiar. Solo cuando el árbol muere y cae se considera que el niño finalmente va al paraíso (puya). Me recuerda a otras tradiciones africanas para aliviar un poco el dolor de los padres que pierden a un hijo tan pronto, como queriendo retrasar la tan dolorosa despedida definitiva...
Pero para que no todo sean tumbas me despido con los otros protagonistas de la vida Toraja, los gallos que nos despiertan todas las mañanas a las cinco de la mañana pero que también se usaban antiguamente para resolver disputas entre vecinos. En vez de pelearse ellos, que se peleen sus gallos. Aquí pudimos ver una prueba de la destreza de los gallos que hacían en el mercado para venderlos.
Así que, esperando que a vosotros no os despierten los gallos, ¡nos vemos en la próxima entrada!
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