Tuesday, 25 March 2008

La capital del placer

He estado comentando con Dani por qué cojones todo el mundo me resondía en otros viajes cuando escribía emails comunitarios pero casi nadie escribe en el blog ni me responde via email. La única cosa que se nos ocurre es que el blog es algo pasivo. Tú te metes a ver qué pone como si compraras el periódico. Y muy pocos escriben cartas al director. Cuando recibes un email, aunque sea comunitario (es decir que os enviase a todos lo mismo que escribo aquí) ya es como una carta que te envían y que tienes que contestar. En fin, puramente psicológico. Hay que joderse.

Pero vamos al tema. Bangkok sin lugar a dudas está volcada al placer. La atmósfera húmeda y tórrida se afana en dar a todo esa sensación de vaguedad donde Baudelaire encontraba el secreto de la Belleza. Además, anestesia de entrada los sentidos y te impide ir deprisa. Shanti shanti que dirían los indios. Aquí se viene a relajarse y si no, estás jodido. De hecho hay mucha gente echándose una siesta en plena calle, frente a su negocio o bajo su sombra favorita. La luz lo inunda todo, como lluvia monzónica, como un torrente salvaje invade las calles cercadas de rascacielos, salpica el sky-train por encima de las cabezas y rompe una y otra vez contra los arrecifes de pequeños espejos que cubren los templos. Envuelve a todos con su aura dorada. Quizá por eso en su largo nombre oficial a Bangkok la llaman "La ciudad de los Ángeles".

Ángeles o Demonios, según se mire. Todo el mundo sabe que los demonios son ángeles que no hacen lo que papá Dios quiere. Pero es que aquí su moral es otra y no tiene nada que ver con el sexo o con el placer. Siempre hay gente comiendo en la calle, a todas horas. Todo cabe en un cuenco de sopa (que se come con palillos y cuchara pa no dejar na de na). Cierra los ojos. Mueve las manecillas del reloj y piensa en cualquier cosa: carne, pescado, frito o a la brasa , insectos, gusanos, ahumados, algas. Dulce, muy dulce, dulce-salado, picante, muy picante. Gofres, crèpes del tamaño de una moneda, sachicas de colores, huevos rosas... Vamos, desea, no te cortes. Un masaje, hombres, mujeres, hombres-mujeres... Si tardas mucho, alguna simpática profesional te dará alguna que otra idea. Con toda naturalidad, sin la tristeza en los ojos de las profesionales de Europa. Invitándote a unas cortezas y riéndose con sus amigas. ¿Cielo o infierno?

El oído tal vez sea aquí el más perezoso de los placeres. Pero siempre hay alguien escuchando una melosa conción de amor. Y si es un videoclip veremos como el bueno recibe paliza tras paliza hasta que la chica se escapa del malo y se besan bajo la lluvia. No le respetaran mucho en su pueblo, pero al menos aqui el bueno se lleva a la chica. Y si no siempre nos quedará la música de relajación (greenmusic) con el aire gélido del sky-train traqueteando entre relucientes rascacielos.

La amistad y la risa sin embargo son placeres gatuitos en esta ciudad. Y la imaginación se vuelve loca entre hombres-pájaro, gentes de todos los tamaños y atuendos, edificios con múltiples tejados, jardines con falos gigantes y de todos los colores, descubrir qué es eso que se están comiendo los de la otra mesa... Y por supuesto los fantasmas.

Esta ciudad está llena de fantasmas. ¿No has visto ninguno? preguntan a los farang (extranjeros) que llevan ya una temporadita. Cada vez que hacen obras, y esta ciudad ha sido abierta en canal una y otra vez estos últimos años, hay que pedir perdón a la tierra y hacer ofrendas a los espíritus. Y aún así con la urbanización acelerada la ciudad se ha llenado irremisiblemente de fantasmas. A veces despistan a los conductores y producen algún que otro accidente. La mayoría de las veces gastan bromas por las calles y de vez en cuando molestan a los nuevos inquilinos para que no se olviden de las oportunas ofrendas. Delante de cada casa tiene que haber una casita en miniatura con figurillas de los "otros" habitantes. Y por supuesto dejarles algo de comida y bebida cada mañana, que ellos no van a ser menos.

Por supuesto el mayor placer de esta ciudad es tener un amigo que se llame Daniel Iriarte y comparta sin reservas contigo la aventura de vivir el Sudeste Asiático. De hecho, como recuerda el Villa, aqui el nombre administrativo de los extranjeros es "Alien". Y muchas veces se sienten así, como Aliens en una tierra extaña y llena de sorpresas. Gracias a los dos y os dejo que me voy a comer con ambos en la mansión del Villa, donde el agua de la piscina sale de la trompa de los elefantes. Auténtico lujo oriental. Un abrazo a todos!!!

PD: Otro día os hablo de Laos y de nuestro futuro viaje a Camboya y Vietnam, que si no voy a llegar tarde!!!

6 comments:

Diego said...

Qué bonito... César, me ha encantado. Ya hace bastante tiempo que le estoy dando vueltas a un viaje por Tailandia, y leer este post tuyo por una parte me anima (veo que merece la pena) pero por otra me corta: ¡yo no voy a ser capaz de vivir lo que tú cuentas, y mucho menos de contarlo así de bien!

Respecto a tu reflexión inicial... tienes toda la razón. Qué amargor da que la gente no le comente a uno, pero bueno, al menos ves que te leen y que disfrutan (¡disfrutamos!). En otro comentario te frío un poco a preguntas, ¿ok? Un abrazo.

Gonzalo said...

Pido humildemente perdón por mi mutismo, porque soy de esos pecadores que leen sin soltar prenda luego, no se sabe si por no enturbiar la proverbial corriente de minuciosas descripciones o por no tener nada interesante que añadirles.

En cualquier caso, me sumo a la apreciación de mi predecesor. ¡Genial relato! Y tan sugestivo... En fin, una maravilla. Estaremos a la espera, cómo no, del siguiente "periódico". Cuídate, un abrazo.

Cristen Stein said...

¡Caray, Cesi! ¡Qué descripciones! ¡Y qué forma de ponernos a parir por no hacerte comentarios!
He visto evolución en tus poemas desde "La bata blanca" a tu reciente "Anapurna Sur". Y, aunque yo era incondicional de tu estilo estertor-protesta, me rindo al nuevo doctor-de-las-especias y a este "La capital del placer", que es aún más poesía.
Nos arrojas a las calles de Darjeeling, Katmandú o Bangkok y nos enmudeces (no es una excusa) por la belleza, crudeza, humor y otra vez belleza de tus historias. Supongo que así es como te sentiste en Italia cuando se te rompieron/perdieron/robaron (qué más da) las gafas y Giulia y Ale te iban describiendo aquella fiesta.
Gracias por no detallar lo que has comido en India.
Muchos besos

curro said...

Ya sé que no es el comentario que se espera....
pero me parece que si no quieres acabar viéndote involucrado en una red de prostitución transexual, lo mejor es que mires tu correo, ahí te dejo unos consejos que seguro que te ayudarán....jeje.
Como sé que te escribo poco, tb sé que vas a mirar seguro....así que ya me contarás.....un abrazo!!!!

ailatan said...

Yo, como gonzalo, leo sin molestar, sin interrumpir. Pero aquí permanezco, fiel a tu crónica, y esperando siempre la siguiente historia.

Yo no sabría si viajar a estos sitios, no vaya a ser que se me estropee la visión que producen tus relatos. Hay que saber apreciar ciertas cosas, que igual no soy capaz.

Ikerne said...

Lo reconozco... Yo también soy de las que leo sin decir ni mú.

Es impresionante cómo cuentas las cosas. Y aún más impresionante que te quedes con todos los detalles de los lugares a los que vas.

De verdad, contigo ya no hace falta ver más documentales. Esto es mucho mejor :)

Seguiremos a la espara del siguiente capítulo.

Un besazo!