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Sunday, 5 October 2025

El bosque, los apóstoles y... los pingüinos!

La idea de ir a ver los Doce Apóstoles en nuestro último día completo en Australia surgió en torno a una botella de moscato etiquetada como "El unicornio viejo y gordo" sobre la imagen de un rinoceronte en la maravillosa casa de Alicia, una amiga de Sam en Ballarat.

Apartamos un poco la botella y los postres para extender el mapa de Lonely Planet con los 100 lugares del mundo que no te puedes perder. Para sorpresa de algunos australianos, uno de ellos es/son los Doce Apóstoles y estaban a solo dos horas de Ballarat así que, literalmente, "no nos lo podíamos perder".

El padre de Sam sugurió que paráramos antes en el bosque de Otway así que ya teníamos el plan. No contábamos de que esa mañana amaneció diluviando como la mitad de los días en Ballarat, pero no nos desanimamos. Como dicen aquí, "si no te gusta el tiempo, espera dos horas que seguro que cambia".

Pero cuando llegamos al bosque de Otway seguía lloviendo así que dudamos si entrar o no. Por suerte decidimos entrar porque fue simplemente im-presionante. Cuando paraba de llover los troncos semipelados de estos eucaliptos gigantescos refulgían para nosotros a modo de saludo. La pasarela para caminar casi por las copas de los árboles te deja sin palabras. Y si quieres acercarte un poco más al cielo, te ponen una torre. ¿Os animáis a subir?

https://youtu.be/78mIX0vshqM?si=9lN7GvHrkGBSOrc1

Para los que tengáisun poco de vértigo Sam os explica cómo andar por rsa pasarela sin mirar mucho hacia abajo 😅

https://youtu.be/i-g3VLAlkm4?si=8MSAxy7wve9IlNpc


Además de los eucaliptos, los helechos también son enormes así que podemos ver cómo se desperezan y despliegan sus enormes ramas.

Y, vistos desde arriba, cómo cubren todo el suelo con sus formas geométricas ocultando incluso el río 🤭


Pero no tenemos tiempo para entretenernos así que comemos a toda prisa mientras nos secamos un poco para llegar a los Doce Apóstoles antes del atardecer. Primero por poder contemplar a la luz del atardecer esta obra de arte que la erosión lleva cinco millones de años perfeccionando y segundo porque después del atardecer igual podemos ver... ¡pingüinos! 

Pero no nos adelantemos porque de momento ha vuelto a llover y sigue haciéndolo hasta que llegamos a los Doce Apóstoles. Quizás por haber presentado siempre mentalmente nuestros respetos a los propietarios tradicionales de cada territorio por el que pasábamos, los espíritus sin boca que pueden desencadenar las más terribles tempestades se apuadaron de nosotros y, justo cuando llegamos, apartaron las nubes y dejaron caer sobre nosotros los tan deseados rayos de sol.

Menos mal porque, aunque no sean doce, los Apóstoles son un espectáculo de curvas, estratos, puntos de fuga y un festival de tonos dorados y de ocres que parecen bailar al ritmo del bramido de las olas que continuan cincelando cada macizo de roca.

https://youtu.be/UtEHOKakauY?si=oQftQOw_9gnHkNHv

Todavía quedaba un ratito para el atardecer así que, aprovechando que habíamos traído prismáticos, me dedique a perderme con la mirada por los contornos de cada roca hasta que de pronto vi... ¡un pingüino! 🐧 (La foto es horrible, pero la pongo para que me creáis 😅).

Debía estar de vacaciones o de baja, porque acesa hora se suponía que sus compañeros estarían pescando en las gélidas aguas del Océano Índico, entre nosotros y la Antártida.

Exultantes por haber visto ya uno, nos fuimos al Puente de Londres, otra de estas fantasías geológicas en la que, según Google es más probable ver los pingüinos 🤞(y las ballenas migrando en invierno 🐋 😍).

El arco que lo unía a tierra firme colapsó en 1990, pero sigue teniendo un encanto especial.

Habíamos subido tanto las espectativas que cuando volvió a llover, a medida que se acercaba el atardecer y el helador viento de la Antártida jugaba con nosotros, nos iban flaqueando las fuerzas.

Cuando el sol simplemente se rindió y desapareció entre las nubes sin despedirse siquiera con su despliegue de rojos por el horizonte, casi nos rendimos también. Con esta oscuridad creciente, la lluvia -el frío- y a esta distancia ¿qué probabilidades hay de que veamos...?

Esperad. Estaba diciéndole a Sam que había visto uno en un extremo de la playa cuando su padre nos llamó a voces desde el otro extremo.

Entre las olas había una familia o grupo entero pingüinos remoloneando un poco antes de salir del agua.

A pesar del frío y la lluvia era imposible no sentir alegría y una sensación de privilegio de estar contenplando estas aves inverosímiles bamboleándose tranquilamente hasta perderse en la hierba y la oscuridad. 

Y ceder a la tentación de quedarse un minuto más para imaginarlos refugiándose en sus humildes nidos/agujeros entre la arena y la hierba. 

Escribo esto en el autobús rumbo a Burgos, tras sobrevolar la mitad del planeta desde las antípodas para volver, bamboleándome yo también, a mi hogar.

Así que espero que mi familia venga a buscarnos a la estación 😜

Un abrazo y... ¡hasta pronto!

Saturday, 4 October 2025

Buscando el oro de Melbourne

No os voy a engañar, me ha costado pillarle el punto a Melbourne. Y eso a pesar del maravilloso comienzo con Obi y Simon recogiéndonos en el aeropuerto y llevándonos de paseo por su tranquilo barrio de Fitzroy. Pero es que ese barrio no parecía el mismo Melbourne que me encontré nada más salir de la estación de tren la segunda vez, con unos rascacielos abusones que no me dejaban ver mucho más allá y con poco tiempo para explorar la ciudad. Seguro que influye haberla visitado a trocitos.

La cosa empezó a cambiar cuando fuimos al barrio "hipster" de Brunswick, concretamente con los Margaritas de melón y sandía 🍸 🍉 que nos bebimos en el ático de un bar con unos amigos majísimos de Sam: Anna y Buz. Pusieron tanto cariño en enseñarnos sus rincones favoritos que daba gusto pasear con ellos. Además habíamos dejado los rascacielos a nuestras espaldas y nos hidratábamos bien en cada parada. Por ejemplo con unas cervecitas de gengibre 🍻🤭

Melbourne es una ciudad llena de graffitis y Brunswick un barrio estupendo para verlos. Por ejemplo esta versión del omnipresentes tranvía, "mejoradi" con un poco más de vegetación y algún que otro canguro.

Los rascacielos, a lo lejos y a nuestra espalda, también parecían haber encontrado su lugar y se lucían mejor.

La comida en casa de Anna y Buz con el resto de sus amigos se alargó hasta la cena, como debe de ser y fue una velada estupenda. Un inciso, en Ballarat Jenine, la madre de Sam, tuvo la paciencia de enseñarnos a preparar pasteles de carne. Lo de que tuviera que cocinarse 12 horas a fuego lento y luego deshilacharla con unas garras no me lo esperaba pero intentaremos repetirlo en España 😅


Los próximos días por el centro ya fuimos con más tiempo a los elegantes y relajados jardines de Carlton, un poco al estilo relajado del Retiro con el Palacio de exposiciones a un lado y justo detrás el museo de Melbourne (con un triceratops dentro!). En el otro lado está el primer rascacielos que me empezó a gustar.

En la zona de la plaza de la Federación, vimos la estupenda Galería Nacional y, no muy lejos el centro Ian Potter que ya os comenté. Melbourne no tiene nada tan icónico como la Ópera de Sydney, pero en las postales e imanes eligen el tranvía, el estadio (donde perdió la final el equipo local, los pobres) o la estación de tren de Flinders que se ve desde aquí. En mi opinión no se distingue tanto de edificios similares y queda como escondido en el bosque de rascacielos, pero os dejo que lo veáis y juzguéis vosotros mismos.

https://youtu.be/sOgxwOaA6Ds?si=jjgmchXDDb9ZidU1
La que sí que tiene un encanto indiscutible es la Biblioteca Estatal que, además tiene cuadros muy interesantes como uno de Melbourne pintado por Jan Senbergs, un inmigrante de Letonia llegado tras la Segunda Guerra Mundial, como tantos otros que revitalizaron y modernizaron la ciudad en esa época. Y además pillamos hasta mesa en la biblioteca 🤓

Como no me ha salido una foto del skyline completo, os hago una recopilación de rascacielos a ver cuál es el que más os gusta.


Una cosa sorprendente que se me olvidaba comentar es que Melbourne vive de espaldas al mar. Es casi imposible llegar andando desde el centro hasta el puero o la playa (nosotros lo intentamos paseando por el río Yarra, pero nada 😅).

Lo entendí mejor cuando sentí en mi piel el frescor del viento que llega de la Antártida, pero me sorprendía porque en el arte aborigen, a parte de otras alusiones al mar, se representan hasta ¡sirenas!


Pero el ingrediente secreto de la ciudad para mi son los músicos ambulantes, la banda sonora de cada plaza. Como en el flautista asiático del mercado que, a pesar del ajetreo correspondiente y los impersonales rascacielos iba impregnando de calma y elegancia el café para llevar que nos tomamos sentados en un banco antes de seguir nuestro camino.

En todo caso, el oro de Melbourne -como el de Ballarat- lo encontré escondido en las casas de la gente. Pasando por el cedazo esos momentos frente a la barbacoa en casa de Anna y Buz o amasando la base para los pasteles de carne con la madre de Sam. O los desayunos frente a la estantería de libros de Obi y Simon, o la cena en casa de Alicia con el mapa de la Lonely Planet sobre la mesa soñando con nuevos viajes. 

A poco que uno se parase a mirar, el oro estaba allí, casi al alcance de la mano.

De si preparan o no el mejor café del mundo, de eso hablamos otro día 😜

El arte postcolonial... ¿australiano?

Me estoy leyendo un libro que se titula "WARRA WARRA WAI. Cómo los indígenas australianos descubrieron al Capitán Cook y qué cuentan de la llegada de los Fantasmas".

Es fascinante comparar los diarios del Capitán Cook y su tripulación, con los testimonios aborígenes que han llegado a nuestros días. Por ejemplo, cómo los primeros pueblos que avistaron el barco antes de que desembarcara fueron haciendo señales de humo y enviando mensajeros a lo largo de la costa para avisar a sus vecinos. Vistos desde el barco, esos fuegos indicaron al menos la presencia de seres humanos en esas tierras (que por tanto no era Terra Nulius, no estaba deshabitada).

Cuando finalmente desembarcaron en 1770 en Botany Bay, la tribu Gweagal, avisada por las señales de humo, aunque pensaba que eran fantasmas (por las leyendas, el color pálido y el olor con el que bajarían del barco) activaron su "protocolo" cuando cualquier grupo quería pasar de un territorio a otro de otro grupo y enviaron a un adulto y a un niño a parlamentar con los "fantasmas". Hay un cuadro del escocés Sidney Parkinson, que supuestamente representa el momento, conla versión que los colonizadores han querido que fuera la oficial.


Aquí el "serenísimo" Capitán Cook refrena a sus hombres para que no disparen a los amenazadores aborígenes que aparecen borrosos al fondo con unas lanzas. La realidad parece ser que el propio Capitán Cook mandó disparar a los aborígenes, sin ataque previo, en su primer "encuentro" con ellos. 

De hecho los disparos acabaron matando al único adulto que los "amenazaba" y que hoy sabemos que se llamaba Cooman y era el jefe de su tribu. Su tataranieta todavía está esperando que el Museo Británico le devuelva el escudo de su tatarabuelo. 18 años después de este desembarco, llegó la "Primera Flota" y ya empezó la colonización "en serio" en la zona donde posteriormente se asentaría la ciudad de Sidney, con muchas más muertes. Pero el primer asesinato fue ordenado por el Capitán Cook a los pocos minutos de que sus legendarias e inmaculadas botas pisaran la arena de la playa.

Tras este encuentro brutal, los cuadros pintados por los artistas de varias nacionalidades que migraron a Australia y sus descendientes siguen inicialmente la evolución del arte occidental del momento pero tratando de responder a dos preguntas. La primera sería cómo justificar la colonización y cómo definir lo "australiano" como diferente a la metrópoli (recordemos que el rey de Inglaterra sigue siendo también rey de Australia).

Un ejemplo de este intento de mitificar la colonización y crear una identidad australiana es el cuadro "El esquileo" que pintó el inglés Tom Roberts en 1890. Se pretende mostrar una idílica comunidad rural igualitaria en que cada uno tiene una función y nadie es más que nadie (el "jefe" de barba blanca y con gorro, está a la misma altura que los demás). Pero los aborígenes no están representados.

Otro ejemplo sería el tríptico "El pionero", pintado en 1904 por Frederik McCubbin en unas tierras que eran propuedad de un amo suyo que a su vez era el número dos de la empresa minera BHP. Aquí os locomoarto, poniendo debajo la "respuesta" fotográfica que me encontré en la magnífica Biblioteca Estatal de Melbourne, realizada por Yask Desai. Que cada uno haga sus propias reflexiones. 


La otra pregunta que se hacen los artistas postcoloniales es cómo captar las particularidades del paisaje australiano. Según nuestra fantástica guía, entre otras cosas, les cuesta captar ese tono azulado del verde que aportan los omnipresentes eucaliptos. Por no hablar de cómo se representan los aborígenes en ese paisaje...


Pero podemos decir que no se logra del todo hasta que un artista aborigen, Albert Namatjira, coje los pinceles y pinta en 1949 su primer paisaje. A partir de su influencia y del redescubrimiento del arte indígena tradicional, poco a poco podemos empezar a hablar de un arte australiano propiamente dicho en el que se puedan expresar todos sus ciudadanos. Hay que recordar que el primer aborigen al que se le "concede" la ciudadanía australiana y consta en el censo es, precisamente Albert Namatjira dado el éxito de sus cuadros (!).


Termino con dos cuadros, un poco más actuales, del artista John Brack (desgraciadamente la mayoría de los cuadros expuestos han sido pintados por hombres) de 1954 y 1955. 


El primero se titula "El bar" a las seis de la tarde, hora en la que tenían obligación de cerrar para que la gente volviera a sus hogares. El segundo se titula "Calle Collins a las cinco de la tarde. Dicen que es el favorito de los habitantes de Sydney porque representa a los de Melbourne como grises y aburridos (estas dos ciudades tienen entre sí un pique considerable 🤭).

Las únicas que se salvan un poco en el cuadro son las mujeres que también salen de trabajar a las cinco de la tarde y que pueden ser -por ehemplo- la aguerrida propietaria del bar que sonríe a las seis de la tarde porque por fin le toca a ella descansar.

También yo os dejo descansar a vosotros después de esta entrada, arropados por una de estas capas tradicionales hechas con pieles de Possum que se regalan a cada bebé recien nacido y a la que se van añadiendo pieles -tipo patchwork- a medida que se va haciendo adulto. 


Y os dejo pensando en el tamaño de esta nueva piel, de estos doscientos años de arte postcolonial comparado con el resto de las pieles; con los 65.000 años de arte aborigen australiano.

Sea como fuere, que la capa del arte y la capacidad de expresarnos y de entendernos nos cubra a todos con un cálido abrazo.




65.000 años de arte aborigen australiano

Después de haber contemplado las pinturas "cartográficas" de los aborígenes en Uluru -en el desierto rojo del interior de Australia- y vibrado con las danzas de los indígenas del estrecho de Torres, de vuelta en Melbourne no podíamos resistirnos a la exposición de "65000 años. Una breve historia del arte australiano" en el centro Ian Potter.

Os voy a resumir lo que aprendimos ahí y -antes- en la Galería Nacional (GN), sobre todo por lo maravillosa que fue nuestra guía. Agradeciendo primero como es costumbre su hospitalidad a los propietarios tradicionales de estas tierras.

Vayamos directos a por la joya de la corona, "la sala de las cortezas" de la GN. Las cortezas de los árboles, se entiende. La sensación al entrar es como si la capilla sixtina se hubiera creado en un bosque encantado...

La mayoría de estas obras de arte pintadas sobre la piel de los árboles (que por cierto, no se talan para extraerla), vienen de una zona  que voy a llamar para entendernos "el Norte de Australia" -os la encuadro en verde en el mapa- y en la que incluyo: Kimberley, Arnherm, el "Top end" y la isla Tiwi. 
Me permito agrupar las obras de arte provenientes del "Norte de Australia" porque he visto que lo han hecho en una pared fascinante en el centro Ian Potter: 


A la izquierda vemos plasmados en una corteza los cuatro rostros sin boca de los Wanjina, espíritus ancestrales rodeados de un halo de truenos y con marcas del agua de lluvia que los presentan como fundamentales para la vida. Pero tan poderosos que una palabra suya podría desencadenar una tormenta letal. Así que, por si acaso, los representantan sin boca 😅

Pero como veis, a parte de las pinturas sobre corteza tienen esculturas, que en mi opinión son más figurativas. Mis favoritas son las de la derecha, los Mokuy o espíritus burlones (como Loki o tantos otros personajes presentes en casi todas lasculturas). Yo por si acaso prefiero verlos tranquilitos en un museo 😅


Pero volvamos a las cortezas de la "capilla sixtina" de la GN para enseñaros mi favorita. Sí, es contenporánea, azul, y tiene escrita la palabra "¡¡Orden!!" en inglés, y con exclamaciones, tal como se grita en el Parlamento australiano.


La artista, Dhambit Munungurr, tras perder la movilidad de la mano derecha en un accidente de coche en 2007, obtuvo el permiso de su tribu para usar pinturas y técnicas no tradicionales con las que le era más fácil seguir creando con la mano izquierda. 

En esta obra en concreto, recuerda el momento en el que la entonces primera ministra, Julia Gillard (del partido laborista), da su famoso discurso contra el machismo (lo podéis ver en Youtube). Simbólicamente en esta obra está acompañada por el baile de las mujeres aborígenes australianas que se sienten también representadas. Hay otro vídeo en Youtube de la Primera ministra comentando la pintura con la artista. Espectacular 🤓

Como veis, el arte aborigen evoluciona y es capaz de expresar con una potencia increíble preocupaciones y realidades del siglo XXI. Os pongo otro ejemplo de Trevor Nickolls, en el que yo veo una clara influencia de Picasso. Parece que el artista quiere escapar de los rascacielos descomunales y el frío urbanismo contemporáneo de Melbourne y clama por regresar al mundo del Ensueño de sus antepasados, a su conexión íntima y acogedora con la naturaleza y el territorio...


Pero quizás alguno os hayáis preguntado por las otras zonas resaltadas en el mapa (mi resumen personal hiper simplificado del arte aborigen).

En rojo he englobado el arte del Centro de Australia, del desierto, que incluye: el desierto central y el occidental; y aparece marcada Alice Springs que es una de las ciudades mencionadas en el libro "Los trazos de la canción", de Bruce Chatwin, que me ha ayudado a ver cada trozo de la canción, entre otras cosas, como un mapa del territorio. El mismo que puede dibujarse en la arena rojiza mientras se canta o, actualmente, ser pintado en un cuadro y que incluye el cielo y, por supuesto nuestra galaxia, la Vía Láctea.

En el mapa también señalo en azul, como el mar que las une, a las islas del estrecho de Torres con sus bailes y su cultura -diferente de la del interior- de la que ya hemos hablado. Ellos también miran al cielo buscando respuestas y formas de orientarse en la oscuridad de la noche...


Pero de estas dos zonas ya hemos hablado mucho, así que termino con la última que señalo en el mapa, el norte del estado de Queensland en el que incluyo por ejemplo el espectacular bosque húmedo de Daintree y lugares como Kuranda, desde donde se desplazó el grupo Djabugay al festival de los vientos de Zenadth y que me guardé como as en la manga.

Os dejo con el inconfundible sonido del dijeridoo y con la explicación del propio grupo de su ropa tradicional y de sus instrumentos. Es en inglés, pero podéis poner los subtítulos o simplemente disfrutar del espectáculo:-)

https://youtu.be/GEH8Fk_13qE?si=kbx8ZXNiLZvGP9wn
Hecha la introducción, ahora tenemos que aprender a encontrar comida para sobrevivir. Empecemos por lo fácil. ¿A quién no le gusta la miel? En este caso de abejas, pero recordad que en el desierto las mujeres cavaban la tierra para encontrar las "hormigas de la miel"...

https://youtu.be/pCdfvoGmbhw?si=rTrB_7PnWb7zWwga
Hicieron una danza con la que enseñaban a hacer fuego con los palos, pero no contaban con la humedad de la isla, así que no les salió a los pobres. Lo que sí que bordaron fue la danza de la caza, en la que vemos como cazan, Entre otros a los omnipresentes canguros.

https://youtu.be/zZpVNlen4P0?si=iysxjb4Li9WvgYMM

Yo tampoco he sabido transmitir mejor "la llama" de los 65.000 años de arte aborigen en Australia antes de la colonización. Sólo espero que con estos pocos ejemplos de las cuatro zonas en las que yo he agrupado los que me parecían más interesantes, os haya despertado la curiosidad para seguir descubriendo estos tesoros que se esconden en nuestras antípodas.

Además, el arte australiano sigue después de la llegada del capitán Cook en 1770, pero esos poco más de 200 años, los dejo para otra entrada :-)

Saturday, 20 September 2025

Las islas del estrecho de Torres bailan sus historias

Ya he volado de Cairns a Horn Island (isla del ¿cuerno?), dejado las maletas sin abrir en el hotel y cogido el primer ferry a la isla Jueves (Thursday Island) en el estrecho de Torres. Como todavía tengo tiempo antes de que empiece el festival, me doy un "pequeño" paseo al caloret hasta el "Fuerte de la Colina verde" para coger un poco de perspectiva...

https://youtu.be/kJOVt9FHAzI?si=3-wIDXq73AuinJvq

Y al poco de bajar, empieza el desfile desde un parque cercano hasta el estadio de Rugby desde donde os invito a ver la espectacular entrada de los gruoos que van a danzar para nosotros estos cuatro días.

https://youtu.be/sTj71vjRdmE?si=ZOlmSlH9i0PyYIrx

"Este es nuestro festival. Hazlo tuyo. Cuando pises la pista de baile, cuenta tu historia. Es el momento de contar nuestras historias".😍✊

Con esta emoción y esta fuerza  empieza el festival de "Los vientos de ZENADTH", en la Isla Jueves. Waiben, en el idioma que con tanto esfuerzo intentan mantener.

La bandera que deja una sombre tan alargada como la tradición que representa, tiene en el centro el Dhari, el tocado ceremonial hecho de plumas blancas con el que todas las islas se sienten identificadas y que protege los cinco grupos de islas que representa la estrella de cinco puntas. Estas islas, como en la bandera, conviven en un Pacífico mar azul entre dos franjas de tierra verde: Australia y Papúa Nueva Guinea (que el agua separó hace 8000 añoa, en la última Edad de Hielo). El negro representan a los isleños, que se autoidentifican como melanesios (islas negras). Además el blanco simboliza la paz, y la estrella, la navegación.

Toda esta variedad de culturas las mantienen vivas las 4124 personas que viven en las 14 islas habitadas (de las 250, dato de 2021)!

Para orientarnos un poco, os pongo un mapa con los grupos de islas. Nosotros estamos en las interiores (la flecha señala Waiben) y además tenemos las centrales (que no participaron en el festival), las del norte en la frontera con Papúa Nueva Guinea (isla Boigu, vestían de rojo e hicieron el baile de los aviones), las del Oeste (isla Badu, vestían de amarillo e hicieron de todo) y las del Este (isla Mer, también de rojo pero con la camisa más chula). 


La pena es que no pudieron acudir seis de los grupos que iban a participar por "sorry business", estaban de luto. Entiendo que los fallecidos tenían familiares en varias islas. En todo caso, me quedó claro que las normas del luto se respetan aquí estrictamente.

Los que sí participaron fueron un grupo pop de las islas y unos aborígenes de Kuranda, cerca de Cairns que fueron espectaculares. Los dos chicos del grupo (zmk & jklms) eran los nietos de una señora con un vestido tradicional precioso que se puso a bailar conmigo (éramos los únicos bailando) mientras su nieto cantaba: "El estrecho de Torres es nuestro hohar" y cargaba de emoción los colores de la bandera:

https://youtu.be/vcS998eMnDI?si=GpRsjfRth7nTZLeI

Pero vamos a centrarnos, que empiezan ya a bailar las islas del Norte que llegaron, como yo, en avión:

https://youtu.be/h77sfmbOyD0?si=y1As7AAwHxaHvBS7 

Normalmente las danzas tenían lugar al atardecer, con "horario isleño" dijera lo que dijera el programa 😅 Por la mañana había otras actividades culturales. Por ejemplo, con George aprendía a hacer unas coronas trenzando "hojas de coco" y salí en el Facebook local poniendo cara de estar muy interesado 🤓


https://www.facebook.com/share/p/1CMjUTEY77/

Pero también hicimos peces o pulseras con la encantadora "tía Rose", que es enfermera y -me contó en voz baja- tataranieta de una aborigen continental y un escocés, de los que cada uno heredó una cosa: ojos azules, pelo rojizo, piel más clara... y ella heredó la piel oscura de su tatarabuela. No estoy seguro de si es la tatarabuela o la bisabuela, pero una de las dos pertenece a la "generación robada". En la década de 1930 el gobierno robaba niños aborígenes de sus padres para ser educados por blancos para luego trabajar de sirvientes en casas de blancos. Al menos esa terrible historia tuvo un final feliz en el árbol genealógico de la tía Rose.


Para que entendáis lo de la pachorra isleña, os doy un ejemplo. Según el programa, todos los días empezaban los bailes a las cuatro de la tarde después del descanso para comer que hacían a las doce. El segundo día a las cinco y media allí nadie bailaba ni decía nada, así que me fui con unas australianas continentales a una obra de teatro que empezaba a las seis. A las siete y media seguíamos esperando pero, como todavía parecía que quería entrar alguien más, fueron a buscar más sillas para que se pudieran sentar 😅


La obra por cierto iba de un coco que las olas de la foto llevan a la deriva, que por fin planta sus raíces en el borde de un río, permite la vida a su alrededor y vuelve a enfrentarse a las inclemencias de la naturaleza. 

Así que como aquí es tan importante, en cuanto pude me comí un buen pescado a la parrilla y me  bebí un coco para ver si me adaptaba al horario isleño 😅


Volviendo al festival, una de las danzas más espectaculares fue la del dios Malo, temido en todas las islas si no cumples su "ley. Os cuento primero la historia de este "dios pulpo" que mantiene unidas con sus tentáculos a las islas de alrededor.

"Malo era uno de los cuatro hermanos que zarparon de Nueva Guinea. Un fuerte viento los separó y Malo siguió navegando solo hasta que una gran ola hundió su canoa en Mer.

Pero Malo era muy poderoso. Deambuló por las islas, transformándose en criaturas marinas y finalmente en pulpo.

Una mujer llamada Kabur estaba pescando y las fuertes olas arrastraron a Malo hacia ella. Se enroscó en su cuerpo. Kabur arponeó al pulpo, lo metió en su cesta y llevó a Malo a tierra.

El Meriam aclamó a Malo: «Keriba agud, ged seker em. Nuestro Dios, nuestro protector». Los hombres de Las dijeron: «Que no haya más lucha entre nosotros. Que Malo se quede aquí para ser agud para todos».

Así que Malo les dio a los Meriam leyes y ceremonias para regir sus vidas."

En este caso, Malo se encarna en unos isleños de las islas del norte. Escalofriante:

https://youtu.be/oYXXQWzrv_E?si=FPiDKnVns6DrQ0Ar

Pero no sólo los hombres tienen leyes, sino también las estrellas y las estaciones. No representaron la constelación de Tagai, el pescador-creador, que se puede ver en los cielos australes, de pie en una canoa (Escorpio) en la Vía Láctea. Su mano izquierda es la Cruz del Sur (la de la bandera de Australia) que sostiene una lanza. Casigó a parte de su tripulación a las Pléyades y la mitad a Orión (que desapal hemisferio norte).


El que sí sí se ha manifestado ante nosotros es Baidam (nuestra Osa Mayor), la constelación del tiburón, que cuando toca por fin el horizonte de la tierra con sus fauces... ¡se desncadena el monzón!

https://youtu.be/BasRH0GJ7TQ?si=53D-u3w8A9LplF1Y

Después de esto ya sólo os puedo sorprender con la danza del cocodrilo (de la misma isla) que entiendo que tiene una finalidad educativa. Yo, desde luego no he cedido a la tentación de darme un bañito en las aguas azulísimas-pero peligrosas- de esta isla.

https://youtu.be/wd5vtjkmvT0?si=YCHJZVGeMYOZ8oJx


Me reservo a los aborígenes del interior de Australia para otra entrada y acabo con uno de las danzas -creo que de las islas del Oeste- en que portaban el Dhari que, como en la bandera, representa a todas las islas (reforzado en este caso por la estrella) y cuya característica es que el que la pirta tiene que mover la cabeza a derecha e izquierda para ser vistos por todos. ¿Qué os transmite a vosotros?

https://youtu.be/TnnO21KPcyk?si=6lI72lEKCdwiEvXM

Termino en el propio desfile de despedida del festival, donde no se deja a nadie atrás. 

¡Que los vientos de Zenadth os sean propicios!