Wednesday, 2 September 2026

El Barong de Bali: la lucha del bien contra el mal

En cuanto llegamos a Bali nos damos cuenta que, al menos en el centro de Ubud, hay casi más turistas que población local y muchos ¡son españoles! 

De hecho Bali parece un photocall permanente. Vas a ver un arrozal (como el de Tegallalang) y lo primero que te encuentras son sitios para hacerte la foto. Incluso columpios donde las mujeres pueden hacerse fncuentras osas con un elegante vestido de cola. ¡En un arrozal!

Y eso que había gente trabajando de verdad. El que veis en la foto, vuando terminó la terraza se enderezó y con la mano derecha simplemente quitó un poco devtierra del borde de la terraza de arriba y ya empezó a pasar el agua de una a otra.



Otra prueba de que aquí la mayoría de los turistas no vienen a ver ceremonias, es que nadie nos había avisado de un festival anual en el templo de Gunung Kawi Tampaksiring, al que llegamos por pura casualidad jisto cuando empezaba. Fijaros cómo culmina con el castañeteo de dientes del Barong para espantar a los malos espíritus frente al templo, justo antes de que todos vuelvan a entrar. Espectacular.



Tanto me gustó el castañeteo del Barong (dios prehindú, normalmente un león que simboliza la lucha del bien contra el mal, representado por la bruja Rangda), que fuimos a Mas, el pueblo/barrio del tallado en madera, a ver a Komang el último de muchas generaciones dedicadas al tallado de máscaras a que nos enseñara como las hace. 

Lo que no sabíamos es que además ¡es un magnífico bailarín. A mí me tocó representar, con menos talento, a la bruja Rangda, echando fuego por la boca 😅 No os lo perdáis:




Algún turista despistado vimos en Goa Gajah, la cueva del elefante, pero no tanto como merecería este pintoresco espacio sagrado don de conviven el hinduismo y el budismo.



Pero hay una ceremonia que sí que atrae a muchos turistas, la purificación ritual en el templo Tirta Empul, aunque lo que purifican es sobretodo su cuenta de Instagram 😅 En todo caso, tanto el templo como su leyenda son maravillosos.



Y por supuesto, no podíamos dejar pasar la ocasión de visitar una plantación de café y probar el famoso café para el que usan los granos que caga la civeta 🤭 

Aquí tenéis nuestras primeras reacciones 🙃


Y si, en vez de la calidad del café elegimos las vistas, no dudamos en irnos al crater del volcán Batur para contemplar el lago y el rastro de lava de la erupción de los años sesenta. Os lo explica Diego mejor.


Las aguas de ese lago pertenecen a Visnu y son tan sagradas que se supone que es el origen de todos los ríos de Bali y es de donde se coge el agua para las ceremonias importantes. Además, en el templo dedicado a Laksmi, la mujer de Visnú, recibimos una bendición con esa misma agua ¿qué más se puede pedir?


Con esta bendición, dejamos esta entrada sobre el centro/norte de Bali y nos retiramos discretamente para darnos un masajito en Ubud.

¡Un abrazo, familia! 🫂

Tuesday, 1 September 2026

Festival de Dieng: devolviendo las rastas a los ancestros a ritmo de Jazz

Ahora llegamos a una de las etapas más surrealistas del viaje. Nos hemos venido a un festival de Jazz en las altas montañas de Dieng. 

Surrealista no sólo porque nos toca sacar la ropa de abrigo en agosto en Indonesia, sino porque un ritual en que se cortan las rastas a unos niños para devolverlas a los ancestros ha ido rodeándose, como dicen aquí, de "música en las nubes" y atrae a gente de toda Indonesia (muy pocos extranjeros) que acampan en los alrededores.

Aunque fue el segundo día, empecemos por presentaros a los protagonistas de este evento: los niños "tocados por los ancestros" a los que les salen rastas "naturales" que no se pueden cortar hasta que el niño lo diga (eso sí, con la promesa de algunos regalos, como en nuestra primera comunión). 

Os dejo un vídeo de la ceremonia grabado desde la zona de prensa. Privilegios de tener este blog 🙃



La idea es que las rastas lleguen desde ese remanso del río (lo llaman lago) hasta el mar, así que al ver que las vasijas de barro donde estaban las rastas se hundían rápidamente, el resto las dejaron en la balsa de juncos. Al menos eso entendimos 😅 

En el festival, además de los conciertos, se podía pintar el gorro cónico típico (no llegamos), hacer compritas y degustar cafés de toda Indonesia. Ahí por supuesto que sí que estuvimos y nos fuimos con un buen chute de cafeína 🤭 Os dejo el mapa con las opciones para que podáis elegir.


Incluso tuvimos tiempo el último día para contemplar cómo expulsa sus gases el volcán en Kawah Sikidang y seguir subiendo, para deleitarnos la vista con los lagos de dos colores que se forman en el cráter y que vimos desde el mirador de Ratapan Angin.


Por cierto que llegados a esas alturas, nos hicimos amigos de altos vuelos 🙃

Pero volviendo al festival, aunque aguantamos bajo la solana para ver algunos bailes tradicionales, lo verdaderamente interesante empezaba por la noche, en cuanto nos forrábamos con toda nuestra ropa de abrigo oara aguantar el frío 😅

Y la diva máxima del festival (más de pop que de jazz) fue sin duda... ¡¡Yura Yunita!!



Tengo que reconocer que yo me emocioné vivo cuando, gracias al traductor del móvil, entendimos que había que levantar la mano derecha y abrazar al que tuvieras al lado, sobre todo si tenías la suerte de seguir teniendo a tus padres y tus amigos cerca. Y la gente siguió abrazada durante toda la canción que hablaba a la gente que tenía (o quería) viajar lejos de casa y les repería en el estribillo que siguieran caminando (Jalan pulang), pero que no olvidaran el camino a casa... 

Mientras, en la pantalla gigante, se proyectaban las imágenes del vídeo que os comparto. Podéis poner la traducción automática en Youtube, pero creo que nuestro abrazo lo sentiréis sin necesidad de entender la letra 🫂 



El festival acabó con un emotivo lanzamiento de farolillos al cielo con los deseos de todos los asistentes. Pero como no sabíamos a qué hora iba a ser, resultó que empezaron a lanzar farollillos justo cuando tiramos la toalla y nos fuimos al hotel 🤦

La suerte fue que pudimos verlo desde allí. Y con esta imagen nos despedimos esperando que, con farolillos o sin elllos, se cumplan vuestros deseos.

¡Un abrazo familia!

Sunday, 30 August 2026

Tres islas (y dos manglares) en un día: Célebes, Java y... ¡Borneo!

Por los azares insondables de las aerolíneas, nos cambiaron el vuelo de Macasar (Célebes) a Semarang (Java) y nos añadieron unas horitas en Balikpapan (Borneo) que supimos aprovechar :-)

Pero no nos adelantemos. En Macasar ya habíamos estado brevemente antes de ir con los Toraja. Simplemente dejamos las maletas en la estación de bus y salimos a dar un paseo, pero nos dio tiempo a ver el fuerte Rotterdam y la mezquita de las 99 cúpulas desde el agradable paseo marítimo con sus barquitos.



Esta vez ni siquiera entramos en la ciudad. Nos quedamos en Rammang Rammangun pueblo que está cerquita de Macasar y que es como dormir en medio de las marismas de Cádiz. 

Esa tarde, nada más llegar nos fuimos a coger una barquita por un manglar, que nos llevaba a un complejo kárstico inmenso.


Ya en tierra, salió a nuestro encuentro una familia entera de macacos moros. No sé por qué se llaman así, ya que son endémicos de la isla de Célebes...

Como os decía, a la mañana siguiente aprovechamos el cambio de vuelo para incluir la isla de Borneo en nuestro viaje. En principio la ciudad petrolera de Balikpapan no prometía mucho, pero vimos que tenía cerca un manglar y ahí nos lanzamos. 


Ya que en este viaje no íbamos a poder admirar orangutanes 😔 igual podíamos ver a los monos narigudos, una especie muy curiosa, endémica de Borneo. El problema es que no se les suele ver a mediodía, por el calor, sino a partir de las cuatro.  Pero oye, había que intentarlo.

No iba a ser fácil. Para empezar, la barca tenía estropeado el motor, así que mientras que esperamos que acabara de rezar otro barquero musulmán, nos entretuvimos con el curioso cangrejo azul, que resulta ser fundamental para mantener el ecosistema del manglar...

Cuando ya conseguimos arrancar, en vez de los monos narigudos nos encontramos con los peces andarines, un pez anfibio que, como parece imposible, os dejo que lo veáis vosotros mismos.



Cuando ya estábamos a punto de perder toda esperanza de encontrar a los monos narigudos y mi madre ya empezaba a preocuparse por llegar a tiempo a nuestro vuelo, detrás de un aserradero industrial nuestro barquero vio moverse unas ramas. Nos acercamos y allí estaba nuestro narigudo amigo, como saliendo a despedirse.

Salimos pitando (de alegría y de prisas) al aeropuerto porque todavía nos quedaba Java, la tercera isla de estas 24 horas intensas.  

Al aterrizar en Semarang, aunque nos tentó el hotel con su aire acondicionado, salimos a ver el barrio de Kota Lama, con su aire colonial y con sus apetitosos restaurantes de pescado 🤤 (aunque nos comimos el doble de la dosis recomendada y nos sentó regular 😅).

Pero como la noche era agradable, nos animamos a seguir los pasos (o la leyenda) de Mata Hari y nos fuimos a tomar un cocktail a la Marabunta...


Y ahora ya sí, lo dejamos por hoy, porque la siguiente entrada ya será ¡en el festival de Dieng!

Un abrazo, familia  🫂 


Saturday, 29 August 2026

Ruta por los distintos lugares de enterramiento de los Toraja

Ahora que ya habéis visto los principales ritos funerarios de los Toraja, ya os podemos llevar de ruta por los lugares de enterramiento con este mapa casi deshecho que usamos para orientarnos 😅

Empezemos por los nichos en la roca. Y qué mejor que empezar desde dentro del primero que vimos en Lo'ko Mata. ¿Os atrevéis?



Otro ejemplo son los de Lemo, donde además mi madre y yo nos vestimos como para ir de boda:




Una variante de estos son los ataúdes colgantes, que están sujetos a la roca de la montaña. Diego os explica en este vídeo en Tampang Allo los distintos tipos de ataúdes según sus formas: búfalo, cerdo, barco, dragón y el cuadrado simple:



Podemos seguir con los enterramientos bajo gigantescos monolitos, como este que os enseña Diego en Deri'. Imaginaos el esfuerzo para erigirlos y la matanza de búfalos de la que estamos hablando, cuya sangre se vertió bajo la roca...



El cementerio megalítico de Rante Karassik es un oasis de paz en medio de la ciudad de Rantepao.



Como ya habéis visto en el Ma'nene, los toraja también tienen mausoleos, unas casas a veces cercanas a las viviendas que tienen dentro los ataúdes y, por fuera, las fotos de los fallecidos. Como ya lo habíais visto, aprovecho para que Diego os explique, no el más bonito, sino el más variado lugar de enterramientos Toraja que hemos visto: Kete Kesu. 



Además allí pudimos ver cómo eran las antiguas cocinas y retretes de los tongkonan. A ver si sabéis cuál es cuál en la foto, porque están juntitas 😅

También allí vimos cómo tallaba un carpintero los fabulosos diseños decorativos de las casas.


Y por último, os queremos mostrar los que más nos han impresionado, los nichos específicos para bebés,  tallados en un árbol. Son solo para bebés muy pequeños: no pueden ser "enterrados" así los niños a los que ya les haya salido algún diente. El ritual de enterramiento se realiza por la noche y no se sacrifican búfalos porque se considera que el bebé sigue "viviendo" con la savia del árbol: por eso tiene que ser un árbol cercano a la casa familiar. Solo cuando el árbol muere y cae se considera que el niño finalmente va al paraíso (puya). Me recuerda a otras tradiciones africanas para aliviar un poco el dolor de los padres que pierden a un hijo tan pronto, como queriendo retrasar la tan dolorosa despedida definitiva...

Pero para que no todo sean tumbas me despido con los otros protagonistas de la vida Toraja, los gallos que nos despiertan todas las mañanas a las cinco de la mañana pero que también se usaban antiguamente para resolver disputas entre vecinos. En vez de pelearse ellos, que se peleen sus gallos. Aquí pudimos ver una prueba de la destreza de los gallos que hacían en el mercado para venderlos.



Así que, esperando que a vosotros no os despierten los gallos, ¡nos vemos en la próxima entrada!

Friday, 28 August 2026

Los Toraja: cuando la muerte sale del armario

Toraja significa "hombres de las montañas" porque así los llamaban los Bugineses, los habitantes de la costa del sur de Célebes/Sulawesi. Tana Toraja es su territorio.

Las montañas son espectaculares, salpicadas de terrazas para el cultivo de arroz, cada una con un búfalo casi inmóvil en plena simbiosis con sus inseparables garzas y con el resto del paisaje. Búfalos que además se venden y compran en un pintoresco mercado semanal. Pero no es por esto por lo que hemos venido hasta aquí.




Los Toraja tienen historia de fieros guerreros cazadores de cabezas, fama de vigorosos en muchos sentidos y con interesantes rituales celebrando la vida. Son los que miran hacia el este, desde sus magníficas casas cuyo techo parece un barco (las famosas tongkonan) y que tienen enfrente los preciosos hórreos/graneros para el arroz (alang) con arquitectura similar a las casas y entre cuyos pilares se produce la entretenida vida social. Pero sólo por esto tampoco habríamos emprendido el largo viaje hasta aquí.

Después de años de cristianización en que han desaparecido otros aspectos de su cultura, hay uno que no deja indiferente a nadie: sus ritos funerarios, su especial relación con la muerte. Mientras en occidente escondemos la muerte en hospitales y bajo mármol blanco, aquí la muerte sale del armario y nos mira cara a cara.

Por simplificar, digamos que hay tres ritos funerarios fundamentales: el velatorio en casa (que puede alargarse durante años), el funeral (con muchas formas distintas de enterramiento) y el ma'nene, dos o tres años después del funeral que es lo que produce más choque cultural.

El "velatorio" tiene lugar en la habitación sur de la casa/tongkonan.

Acostumbrados a externalizar la muerte, nos cuesta imaginar tener durante días, meses o años en una habitación de la casa a un familiar fallecido ("enfermo" dicen ellos, porque hasta el funeral no está realmente muerto), pero así es. Hasta que consigan reunir a toda la familia, el dinero para los búfalos (si no, puede que no hereden los campos de arroz del fallecido), etc, en casa se queda.



El funeral  (Rambu Solo) propiamente dicho dura cuatro días y tienen que preparar unas estructuras temporales de bambú para los invitados y una torre para colocar el ataud hasta enterrarlo en su lugar definitivo (mausoleo, nicho en la roca, bajo un monolito, etc). A las bodas solo pueden venir las personas invitadas, pero al funeral puede ir todo el mundo (cuantos más asistentes, más honorable) y es también una forma de redistribución de la riqueza, porque al final se reparte la carne de los búfalos sacrificados entre la gente del pueblo. Pero fundamentalmente se trata de acompañar a la persona fallecida para que llegue al paraíso (puya).

El que estuvimos nosotros empezó con un sermón de un sacerdote protestante (que habló con cuerta guasa de los hombres que usaban magia negra para que las mujeres se enamoraran de ellos y las mujeres que usaban magia blanca para protegerse), pero luego dirigía el resto del rito el sacerdote tradicional (to minaa) vestido de rojo.

Fue una maravilla poder vivirlo acompañados de la familia, sobre todo de una nieta que se aseguró de que estuviéramos a gusto en todo momento.



El cuerpo es trasladado en un palanquín que recuerda a los graneros de arroz - de hecho se llama como ellos, pero repitiendo el nombre: alang-alang. Los hórreos, orientados hacia el sur en vez de al norte, contenedores no solo de los granos de arroz de la cosecha anterior sino tambien de las semillas de la siguiente (y, anteriormente, de las cabezas de los enemigos), son un "mediador" entre la vida y la muerte. Al menos eso dice el Nigel Barley (autor del magnífico Un antropólogo inocente) en este libro que os recomiendo si os interesa el tema.


Por último, dos o tres años después realizan el famoso Ma'nene. Sacan a los muertos de los ataúdes, les quitan la ropa, los limpian y les ponen ropa nueva. Después de eso, interactúan un poco con ellos de una forma lúdica, se sacan fotos y vuelven a meterlos en el ataud y en el lugar de enterramiento. Me recuerda un poco al cuidado con el que mi madre mantiene limpia y con flores o plantas frescas la tumba de mi padre. 

Pero lo que sorprende, además de que dejen a turistas estar en un momento tan íntimo, es que dejen a los niños estar presentes en todo momento (había uno acariciando la ropa de otro niño fallecido) y que, aunque había una niña llorando en la primera parte, una vez vestidos con ropa limpia, el ambiente es lúdico, de recuerdo y de celebración de la vida, como si no fuera un cuerpo momificado y fallecido hace treinta años con el que te estuvieras sacando la foto.

Pero mejor que lo veáis vosotros mismos y hagáis vuestras propias reflexiones:




Los lugares de enterramiento los dejo para otra entrada, que seguro que esta, si habéis visto los vídeos, ya os ha dado suficiente que pensar. 

Lo que queda claro es que en todas las culturas, el cariño por nuestros seres queridos no termina con la muerte.

Un abrazo 🫂 



Friday, 21 August 2026

No sólo hay dragones en Komodo

Después de celebrar la independencia de Indonesia en Yakarta (isla de Java), cogimos el vuelo a Labuan Bajo en la isla de Flores (que os sonará, además de por el terremoto que acaban de sufrir en el otro extremo de la isla, porque vimos los restos del llamado "hobbit" u hombre de Flores). 

Labuan Bajo no tiene mucho encanto, pero aunque el objetivo era llegar al parque natural de Komodo para intentar ver al lagarto más grande del mundo, mi madre y yo aprovechamos a darnos un masajito para recuperar energías y luego nos reunimos con Diego en el mercado de pescado. Allí vas pasando por puestecitos con pescados de todos los colores a la vista, eliges el que quieres y te lo cocinan. Aquí podéis ver cómo mi madre se desenvuelve con tecnología digital (apuntando con el dedo) :-)



Finalmente escogimos el que nos pareció más exótico, de un azul tornasolado espectacular y, mientras esperábamos que lo cocinasen preguntamos a la IA qué era eso tan delicioso que nos íbamos a comer y nos sorprendió diciendo que no era recomendable comer pez loro porque podía tener toxinas. Acojonados preguntamos a la pescatera que nos dijo que estaba 100% segura que no había problema. Comprobamos que no había habido ningún caso reportado en Labuan Bajo y escogimos hacer caso a la inteligencia humana en vez de a la artificial y no dejamos ni las raspas 😅 (y ya hemos pasado el periodo en que podía dar síntomas, así que tranquilos).

La mañana siguiente llegamos al barco en que íbamos a partir a la aventura de dos días y una noche en Komodo. Muy "cómodo" para dos no era el camarote, y nos saludaban desde otros barcos más pijos como con condescendecia "Ciao poveri!" parecía que nos decían según una madre italiana que viajaba con nosotros, pero en cuanto zarpamos y cogimos posiciones en el piso de arriba, las vistas eran espectaculares e incluso al día siguiente vinieron a jugar con nosotros... ¡delfines!



Pero no nos adelantemos. La primera parada fue la isla de Kelor, donde nos propusieron una casi escalada descalzos a un risco que subimos sólo lo necesario para convencer a mi madre que estábamos mejor en la playa... ¡de los tiburones!  En realidad eran tiburones mini, pero había un montón y los veías aunque el agua te llegara sólo por las rodillas. Además también había corales y peces que te daban mordisquitos (los tiburones no, otros). Pero lo mejor fue que el primer intento de snorkel de mi madre fue tan divertido que casi no nos podemos poner de pie en el agua de la risa.

Luego paramos para hacer snorkel en alta mar en un punto llamado Manjarite. Ahí ya mi madre decidió quedarse en el barco, pero los colores de los corales y los peces me parecían más brillantes que en la barrera de coral australiana. Vimos por ejemplo algún familiar del pez loro que nos habíamos cenado la noche anterior 😅

Y nuestra última parada del día fue en la isla de Kalong para ver un atardecer espectacular y... ¡murciélagos-zorro! La verdad es que a esa distancia apenas se distinguían, así que lo más curioso era la cantidad de barcos que estábamos ahí parados para ver murciélagos.




La mañana siguiente empezó muy temprano desembarcando en la isla de Padar para subir unas escaleras y ver amanecer. Nos paramos un poco antes de la cima porque estábamos cansados, pero tuvo la ventaja de verlo sin aglomeración de gente y acompañados por... ¡una familia de ciervos! Fue un momento mágico y totalmente inesperado, como veis en el vídeo.



Después de desayunar fuimos a la "Playa rosa" cuyas arenas son efectivamente de ese color y se veían todavía mejor los corales y nuestra primera tortuga marina 🩷

Y ya llegamos al momento cumbre de esta aventura, al pueblo de Komodo, en la isla de Komodo, para ver sus famosos dragones. Empezamos la marcha con una pequeña subida en la que el guía le dejó a mi madre la vara para defenderse si veíamos uno, así que ahora nuestra seguridad dependía de ella. Y, nada más llegar a una loma, bajo un árbol a nuestra izquierda allí estaba un dragón macho esperando alguna presa despistada. Nos habían avisado que no podíamos acercarnos más de 5 metros y que no podíamos tirarles nada para no provocarnos. Pero en cuanto lo vimos, el guía preguntó ¿Quién quiere una foto? Y, hombre, querer queríamos. Y si se deja acariciar el lomo... 😅

Evidentemente estábamos más lejos de lo que parece, pero no a cinco metros. Después del primero vimos otros seis, allí plantados en el camino, así que ya no nos impresionaban mucho sus 2-3 metros de longitud, salvo uno que ya hacía seis semanas que no comía y empezaba a tener hambre. Cuando tienen hambre se comen hasta las crías de otros dragones y por eso los jóvenes se suben a los árboles, así que aunque no lo pareciera, mejor tener cuidadín.

Y de ahí, ya de postre, nos fuimos de snorkel e intentamos ver las Mantarrayas, pero como empezó a llover ya se habían ido. Es una pena, pero así tenemos una excusa para volver.

Ya estábamos preparados para las dos horitas de plácida navegación de vuelta a Labuan Bajo cuando a la lluvia le acompañó el viento y empezó a encresparse un poco el mar. No mucho, pero lo suficiente para que un niño italiano se pusiera a llorar, mi madre a vomitar y hubiera que achicar el agua. Como por arte de magia, apareció un chino en una barca con un motor, lo subió al barco y con dos tubos enormes achicó toda el agua y desapareció como había venido. Xiexie!



Después de eso y con el mar ya en calma llegamos sanos y salvos a Labuan Bajo y lo celebramos en el mercado de pescado con un buen mahi-mahi (un tipo de atún), esta vez aprobado por la IA :-) y nos fuimos a dormir como bebés.

Hoy ya hemos cogido un vuelo hacia Makasar (isla de Célebes o Sulawesi para los anglófonos) y mientras despegábamos, la italiana sentada a mi lado me pregunta "¿Notasteis el terremoto?" 

¿Pero cuándo? -pregunto yo- Anteanoche -me responde. Pues por suerte estábamos durmiendo tranquilamente en el mar de Flores...

Y, familia, ya estamos volando fuera de peligro hacia la fascinante tribu de los Tana Toraja, así que no os preocupéis 😅

Está claro que no sólo hay dragones en Komodo.

¡Un abrazo!

Monday, 17 August 2026

¡Merdeka! ¡Feliz día de la independencia, Indonesia!

Hola, familia y amigos. Aunque el viaje empezó con malas noticias (el terremoto en la isla de Flores en el que lamentablemente fallecieron 68 personas) y con una carrera en el aeropuerto de Doha, nada más llegar a Yakarta dejamos las maletas en el hotel y salimos a explorar la ciudad.

La primera impresión -aparte del pegajoso calor húmedo y la contaminación-, fue que, para lo cerca que estábamos del centro había bastante suciedad (callejuelas irregulares sin espacio para peatones, basura por el suelo y puestos callejeros saludándote con el crepitar y el olor de la fritanga). 

Pero en cuanto hablamos con algunos indonesios, por ejemplo para enterarnos que el Monas (la antorcha gigantesca que es su monumento nacional) estaba cerrado por la preparación del día de la independencia, ya mejoró nuestra percepción. Y justo a tiempo, porque unos estudiantes de instituto me entrevistaron para un trabajo de clase :-) 

Por cierto, entrar en la plaza Merdeka (ya sé a qué suena el nombre, pero significa "Independencia"), con este calor y esas calesas de caballos que véis en la foto, era como pasear por el centro de Sevilla 🤭

Como estaba cerrado, estrenamos Gojek, la app de taxis, y nos fuimos a Kota Tua, el "centro" de la antigua Batavia durante la colonización holandesa. El primer día, en Kota Tua vimos sólo el museo de las marionetas (wayang) que usan para el teatro de sombras, porque teníamos que salir pitando si queríamos llegar al Museo Nacional.


  
¿Y por qué no nos queríamos perder ese museo? Pues porque allí estaban esperándonos los huesos del "hombre de Java", los primeros encontrados de la especie que luego se llamaría Homo erectus erectus.

Y quizás igual de famosos son las versiones pequeñas de hombres ("hombre de Flores") y elefantes (Stegodon trigonocephalus) y una de las primeras pinturas rupestres figurativas en las que, además, podemos ver teriántropos (figuras que combinan características humanas y animales) en una escena de caza. ¡Flipante!

Pero no nos quedemos en la Prehistoria. En el museo recorrimos a toda prisa las raíces del culto a los antepasados, del hinduísmo-budismo y el Islam que nutren este caleidoscópico archipiélago de islas y creencias que es Indonesia...


Y quizás la mejor muestra de la fusión de esas tradiciones y de la traumática historia de colonialismo y lucha por la independencia, sea este Gunungan (la "marioneta" con forma de montaña o árbol de la vida que representa todo el cosmos y se usa para marcar el inicio y fin de la obra, los cambios de escena o elementos de la naturaleza):

En este caso vemos a un toro salvaje "banteng" (el pueblo javanés/indonesio) luchando contra un tigre (el colonizador europeo neerlandés). Este Gunungan se usaba en representaciones de wayang en tiempos coloniales para insuflar este mensaje de rebeldía.

De hecho Sukarno, el que llegó a ser primer presidente de Indonesia dijo: «Indonesia es como un banteng; se le puede guiar pacíficamente, pero una vez que se levanta furioso, ninguna cadena colonial lo puede detener». 

Y ahora, inspirados por la figura de Sukarno y su "Proclamasi" de independencia en 1945 (hace 81 años) con una bandera cosida a retales por su mujer (aunque para la independencia real de 1949 hubo que coser muchas más heridas), venid con nosotros para intentar llegar, tras un día buscando los vestigios de la antigua Batavia, a la plaza Merdeka donde nos espera Prabowo Subianto, el actual presidente de Indonesia.






Antes de quedarme dormido, quiero que os hagáis una idea de la influencia de Sukarno 81 años después. Para eso, basta con que no acerquemos a las seis de la tarde a un punto entre la mezquita y la catedral de Yakarta, que se miran la una a la otra como si estuvieran conversando amigablemente entre ellas, y nos paremos a escuchar...


 
Ahora sí, buenas noches y... ¡Merdeka!!