Después de un día "disfrutando" de los mercadillos seleccionados por el Tour del Valle sagrado con el que visité la ciudadela de Pisac y Ollantaytambo (la última fortaleza donde resistió el Inca Manco a los españoles antes de huir por la selva hasta Wilcabamba) cogí el tren a Aguas Calientes, el pueblo desde el que partiría andando a la mañana siguiente, antes del amanecer para llegar al mítico Machu Pichu!
Finalmente, en aquella esperada madrugada me despertó... el diluvio universal. Solo, a oscuras, con mi mochila, y un plástico que robé con las prisas en el hotel, me puse a chapotear hacia Machu Pichu. Poco a poco aparecieron unos suizos con linternas (gracias a Dios) y fuimos ascendiendo por los ziz-zagueantes escalones de piedra entre la selvática vegetación. Pero dejemos que nos lo cuente el intrépido reportero de lolyplanet:
Y tras escaleras, agua, selva, más escaleras, más agua, etc... por fin: Machu Pichu!!!
Y tras atravesar rápidamente, pero boquiabierto, la ciudad prohibida para comenzar el ascenso al Wayna Pichu, el paso está aparentemente cerrado por un trozo de madera. Mientras pienso unos instantes qué hacer, aparece como de la niebla una hermosa mujer de tez morena y rasgos suaves que sin pensarlo dos veces salta la madera y me invita a seguirla con acento brasileiro y una amplia sonrisa. De nuevo llegamos antes de que abran y me sacan fotos al volver a quitarme el chubasquero y la sudadera para intentar secarlos (la camiseta ya la había "sacrificado" a la entrada ;-).
No me creerías los tramos de escalada que tuvimos que hacer entre riadas de agua, serpentear entre grietas de la montaña para evitar pasos verticales o cómo la niebla juguetona a veces te dejaba ver por un instante luminoso la imponente ciudad de piedra y otras te impedía ver incluso lo que tenías delante. Pero al final, milagrosamente, llegamos a la cima:
A Vanessa y a mí, con esa sensación de omnipotencia que da hacer cima no se nos ocurrió otra cosa que desviarnos de la ruta principal para ver el Templo de la Luna. Para cuando volvimos, empapados, a la "civilización" ya se habían acabado nuestras visitas guiadas. Nos acoplamos a otra y, congelados pero contentos, fuimos recorriendo prácticamente a nado los andenes agrícolas, los templos del sol, de las tres ventanas, el observatorio solar en la cúspide o Intiwatana y bajando de nuevo por la zona "industrial", el templo del cóndor (que una vez al año se llevaba las almas de los muertos al reino de arriba), la escuela de las futuras concubinas del Inca y la gran explanada de las asambleas...
Extenuados, bebimos el mejor chocolate de máquina que he probado nunca, volvimos al pueblo, nos duchamos en mi hotel y cuando Vanessa cogió su tren de vuelta a Cuzco yo caí rendido y feliz en la cama de mi hotel hasta la mañana siguiente ;-)
Un abrazo a todos!!
11 years ago