En esta entrada vamos a viajar por el este de Bali para llegar a su templo más sagrado, el templo madre de Besakih.
Pero no nos adelantemos. Antes visitaremos Goa Lawah: el templo de la cueva de los murciélagos 🦇 .
Es un templo de los dedicados más a la naturaleza (no a los dioses ni a los hombres) y donde ese día venía gente después de otra ceremonia (por ejemplo de cremación, en otro lugar) para dar las gracias a la naturaleza por haberles otorgado lo necesario para realizar ese ritual. Eso sí, rezar con el olorcillo y el sonido de los murciélagos tiene que valer el doble 😅
Después, hagamos una paradita en la playa, aunque sea para que no se diga que hemos pasado una semana en Bali sin pisar una 😅 Bienvenidos a la..."Playa Virgen".
Y ya más relajados llegamos a Amlapura y nos vamos directamente a ver Taman Ujung, el palacio del agua. Pero con estas simetrías, mejor os lo explica Diego.
Al salir del templo había una carrera de niños en barcas donde los espectadores se reían de lo lindo. Fue una suerte poder disfrutar del ambientillo.
Al día siguiente todavía nos quedaba otro palacio en Amlapura (antes de llegar al templo madre): Tirta Gangga ("agua sagrada del Ganges"), construido en 1946 por el último rey de Karangsem (la dinastía que da nombre a esta provincia y que también construyó el Palacio del Agua).
El nombre simboliza la consagración espiritual del agua del manantial local, comparándola en pureza y divinidad con la del Ganges, pero -no os flipéis- no se traen agua desde la India.
Y por fin llegamos, con mi madre, a Besakih, el templo madre de Bali.
Es realmente espectacular.
A mi me flipa especialmente que hubiera ya un lugar sagrado megalítico en terrazas hace dos mil años y que, alrededor del 800 dC, antes de la llegada del hinduismo desde Java, ya se adoraba aquí al dragón del agua (Naga Basuki) que da nombre al conjunto de templos (Besakih) y creían que habitaba dentro del volcán Agung.
De hecho, cuando entró en erupción en 1962 y la lava llegó a pocos metros de los templos, pero sin destrozar ninguno, la única explicación que parecía posible es que el dragón quería demostrar su poder, pero sin destruir su propio templo.
Los tres dragones balineses pueden escupir fuego pero, además cada uno simboliza otro elemento. No pudimos llegar al templo del dragón del aire (Naga Taksaka) porque nuestro conductor no se atrevía a subir por esa carretera, pero el del agua (Naga Basuki) está en el centro y el de la tierra (Naga Anantaboga) está en el nivel más bajo de Besakih, así que venid, que os los enseñamos:
Y con estos dragones revoloteando el cielo con sus coronas en su vuelo místico sin necesidad de alas, nosotros nos volvemos a Ubud.
A ver si nos da tiempo a ver una representación del Barong en el palacio.
Nada como estar con dragones para que te entren ganas de luchar contra una bruja malvada 😜
¡Un abrazo, familia! 🫂
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