BURUNDI
Gracias por tu carretera
que nos trae un mundo,
que saca de la ducha a las palmeras
mientras secan al aire sus hojas a lo afro
-Ah! El eterno perfil de las palmeras
que para ver el sol
cierran sus ojos de madera-
Sigue sembrando
un bosque de gente entre tu asfalto
con inquietas raices
y ramas llenas de dientes blancos.
Gracias, Tanganika, por venir también
porque contigo me atrevo a mirar de frente
las montañas misteriosas y salvajes
del Congo, fantásticas
entre niebla y agua.
Continúa golpeando tus tambores,
Burundi, aunque no haya guerra
porque el sol y yo queremos atardecer contigo
mientras sigues pariendo un mundo
tan lleno de tu belleza.
Gracias por tu carretera
que nos trae un mundo,
que saca de la ducha a las palmeras
mientras secan al aire sus hojas a lo afro
-Ah! El eterno perfil de las palmeras
que para ver el sol
cierran sus ojos de madera-
Sigue sembrando
un bosque de gente entre tu asfalto
con inquietas raices
y ramas llenas de dientes blancos.
Gracias, Tanganika, por venir también
porque contigo me atrevo a mirar de frente
las montañas misteriosas y salvajes
del Congo, fantásticas
entre niebla y agua.
Continúa golpeando tus tambores,
Burundi, aunque no haya guerra
porque el sol y yo queremos atardecer contigo
mientras sigues pariendo un mundo
tan lleno de tu belleza.