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Tuesday, 8 September 2026

Bodobudur y Prambanán: lo que el amor ha unido, que no lo separe la religión

Hoy vamos a ver por fin los dos templos más famosos de Indonesia: Borobudur (el templo budista más grande del mundo) y Prambanán (el segundo templo hinduista más grande del Sudeste asiático sólo detrás de Angkor Wat).

Pero es que además, juntos, cuentan una historia de amor: la del rey Rakai Pikatan (hinduista de la dinastía Sanjaya) y la princesa Pramodawardhani, hija del rey Samaratungga (budista de la dinastía Sailendra, que consolidó Borobudur).


Prambanán fue construido por Pikatan como una respuesta política y religiosa a la monumentalidad del budista Borobudur, buscando reafirmar el poder de la dinastía Sanjaya en Java.  

Pero gracias a su amor por la princesa Pramodawardhani, se calmaron las aguas y artesanos de ambas tradiciones compartieron técnicas arquitectónicas y artísticas, dejando un legado único de armonía cultural en Java que llega hasta hoy. Empecemos por Borobudur.


El "templo budista en la montaña" fue construido aproximadamente entre el 750 y el 850 dC  (¿780-833? dC). El templo, que parece una flor de loto abriéndose sobre las aguas del lago que hace siglos estaba por aquí , conduce al peregrino por un camino de iluminación desde el mundo de los deseos, pasando por el mundo de las formas hasta el mundo sin formas. 

¿Os atrevéis a recorrerlo? Hay muchos Budas dispuestos a ayudaros en el camino ☺️



Y ahora que estáis ya en el nirvana, seguro que disfrutáis con más calma de los templos hinduistas (y budistas) de Prambanán, que nosotros tuvimos que ver con prisas antes que el de Borobudur.

Como os contaba, Pikatan empezó a construir Prambanán poco antes de que se concluyera Borobudur, alrededor del 850, y lo siguieron ampliando sus sucesores de la dinastía Sanjaya.

Parece ser que en la India no hay ningún complejo de templos en que se veneren a la vez -como aquí- a los tres dioses principales: Brahma (el creador), Shiva (el destructor) y Vishnu (el que preserva el equilibrio) con otros tres templos para sus monturas. ¡Aquí están todos juntos!


Con el ajetreo de gente y lo pequeñas que son las estancias que contienen las estatuas principales de estos dioses, tendréis que ser indulgentes con el vídeo, pero espero que os transmita la sensación de majestuosidad del conjunto de templos y de exuberancia artística y narrativa de los cientos de relieves.  



De hecho, siguiendo los bajorrelieves del Ramayana repartidos entre los templos de Shiva y de Brama, hemos aprendido que el malo de la historia (Ravana) se cree tradicionalmente que vivía en lo que hoy es Sri Lanka y que actualmente ese país lo reivindica como un rey sabio e inteligente. Además en la historia Rama, como no puede volar, tiene que construir un puente con la ayuda de los monos que podría relacionarse con el "puente" de arrecifes que existe realmente entre la India y Sri Lanka. Flipante.


Y por deciros algo del exterior de los templos, allí se repite el llamado "Motivo Prambanan" que contiene el árbol Kalpataru (el árbol de la vida) custodiado por Kinnaras (seres mitológicos con torso humano y cuerpo de ave) y otros animales, al lado de un nicho central donde ruge la figura de un león guardián, que contribuye, en el detalle, a la majestuosidad del conjunto (la foto no es mía).


Con el desastre de organización de hoy, hemos comido tarde incluso para los españoles 
pero así hemos tenido una tarde tranquila para digerir la belleza, serenidad a ratos y majestuosidad siempre de estos dos complejos de templos que, juntos, son una metáfora de Indonesia. 

Una historia de amor, un equilibrio inestable e improbable -pero real- de islas y religiones, de traumas sociales y desastres naturales que se superan, del renacer, de la exuberancia vegetal y cultural. Una fecunda historia de amor cuyos frutos, por suerte para nosotros, podemos seguir disfrutando los visitantes a día de hoy, a pesar de la masificación del turismo.

Siempre hay un Buda o una escultura de Sita o de Rama unos metros más allá del grupo para susurrarte un secreto al oído.

Sólo hace falta escuchar y un poco de silencio, así que yo me callo ya, que ya he hablado demasiado por hoy 🤭

¡Un abrazo, familia!

Sunday, 30 August 2026

Tres islas (y dos manglares) en un día: Célebes, Java y... ¡Borneo!

Por los azares insondables de las aerolíneas, nos cambiaron el vuelo de Macasar (Célebes) a Semarang (Java) y nos añadieron unas horitas en Balikpapan (Borneo) que supimos aprovechar :-)

Pero no nos adelantemos. En Macasar ya habíamos estado brevemente antes de ir con los Toraja. Simplemente dejamos las maletas en la estación de bus y salimos a dar un paseo, pero nos dio tiempo a ver el fuerte Rotterdam y la mezquita de las 99 cúpulas desde el agradable paseo marítimo con sus barquitos.



Esta vez ni siquiera entramos en la ciudad. Nos quedamos en Rammang Rammang, un pueblo que está cerquita de Macasar y que es como dormir en medio de las marismas de Cádiz. 

Esa tarde, nada más llegar nos fuimos a coger una barquita por un manglar, que nos llevaba a un complejo kárstico inmenso.


Ya en tierra, salió a nuestro encuentro una familia entera de macacos moros. No sé por qué se llaman así, ya que son endémicos de la isla de Célebes...

Como os decía, a la mañana siguiente aprovechamos el cambio de vuelo para incluir la isla de Borneo en nuestro viaje. En principio la ciudad petrolera de Balikpapan no prometía mucho, pero vimos que tenía cerca un manglar y ahí nos lanzamos. 


Ya que en este viaje no íbamos a poder admirar orangutanes 😔 igual podíamos ver a los monos narigudos, una especie muy curiosa, endémica de Borneo. El problema es que no se les suele ver a mediodía, por el calor, sino a partir de las cuatro.  Pero oye, había que intentarlo.

No iba a ser fácil. Para empezar, la barca tenía estropeado el motor, así que mientras que esperamos que acabara de rezar otro barquero musulmán, nos entretuvimos con el curioso cangrejo azul, que resulta ser fundamental para mantener el ecosistema del manglar...

Cuando ya conseguimos arrancar, en vez de los monos narigudos nos encontramos con los peces andarines, un pez anfibio que, como parece imposible, os dejo que lo veáis vosotros mismos.



Cuando ya estábamos a punto de perder toda esperanza de encontrar a los monos narigudos y mi madre ya empezaba a preocuparse por llegar a tiempo a nuestro vuelo, detrás de un aserradero industrial nuestro barquero vio moverse unas ramas. Nos acercamos y allí estaba nuestro narigudo amigo, como saliendo a despedirse.

Salimos pitando (de alegría y de prisas) al aeropuerto porque todavía nos quedaba Java, la tercera isla de estas 24 horas intensas.  

Al aterrizar en Semarang, aunque nos tentó el hotel con su aire acondicionado, salimos a ver el barrio de Kota Lama, con su aire colonial y con sus apetitosos restaurantes de pescado 🤤 (aunque nos comimos el doble de la dosis recomendada y nos sentó regular 😅).

Pero como la noche era agradable, nos animamos a seguir los pasos (o la leyenda) de Mata Hari y nos fuimos a tomar un cocktail a la Marabunta...


Y ahora ya sí, lo dejamos por hoy, porque la siguiente entrada ya será ¡en el festival de Dieng!

Un abrazo, familia  🫂