Friday, 11 November 2011

Niños, no hagáis esto en casa ;-)

Esta entrada va dedicada a los niños: Marcos, Marta, Diana... y la "pispis" ;-)

Porque lo tiene todo: animales y aventura por tierra, mar, ¡y aire!

Tras la triste despedida de Alonsito y el viaje nocturno en que descubrí que había perdido una de mis tarjetas (gracias de nuevo Anus por anularla ;-)) llegué a la mítica Nazca donde sus antiguos pobladores hicieron unas misteriosas líneas en la tierra, tan grandes que el dibujo sólo podía ser visto desde el aire. ¡Y ellos no podían volar! Así que, os preguntaréis, ¿por qué las hicieron? ¿Para que las vieran los OVNIs, sus dioses, sus chamanes cuando viajaban fuera de sus cuerpos??? Quizás eran lugares especiales para hacer ofrendas a los dioses pidiendo lluvias y fertilidad pues vivían en el desierto, y quizás hicieron hasta sacrificios humanos "voluntarios", pero no se sabe...

El caso es que ese misterio se merecía que para investigarlo un reportero de lolyplanet se subiera a una mini avioneta con capacidad para sólo cuatro pasajeros: un chino que no emitió ni un solo sonido, y una pareja de un maromo alemán enorme y una bellísima mujer de rasgos asiáticos, piel de terciopelo y perfecto español. El caso es que al subir a la avioneta obligaron a la pareja a separarse porque si no, desequilibraban la avioneta, así que a mi me tocó... con el maromo, y al bellezón de su novia con el chino mudo ;-)) Sin más preámbulos, os ofrezco las imágenes del despegue:



Tras este emocionante tío vivo de sentir tus tripas subir y bajar varias veces con las corrientes de aire, vinieron los giros de ala a derecha e izquierda para que ambos lados pudieran ver cada uno de los dibujos. En varias ocasiones intenté grabar vídeos en los que aparezco gritando como un energúmeno pero en que no se distinguen ninguna de las líneas y en los últimos ya aparezco con una bolsa de plástico en la mano, al igual que el maromo alemán, a punto de echar hasta la primera papilla ;-) El caso es que final y felizmente aterrizamos sanos y salvos tras haber visto las misteriosas líneas en aquella centrífuga voladora.

Finalizada la aventura, nada mejor que montarse de nuevo en un autobús por los polvorientos caminos de Perú rumbo a Paracas. Llegué por la tarde a encontrarme con el guía, mi tocayo César, al que convencí para visitar la reserva a toda prisa. Así que vimos atardecer, SOLOS, en aquel maravilloso desierto de fósiles prehistóricos, islas, acantilados y arenas rojizas, amarillas y blancas, mientras cambiaban los matices de color con el rojo del atardecer y con la luna llena brillando cada vez con más fuerza en aquel maravilloso paisaje lunar del desierto de Atacama...

Después de esa maravilla fue divertido cenar por el pueblo en una tasca en que veían la versión peruana de un partido del Atleti. Perú iba ganando a Argentina dos a uno y Argentina necesitaba ganar por más de dos para clasificarse. Pues bien, me parece que acabó ganando Argentina 6 a 3. A parte de las risas y las lamentaciones, se oía su versión del clásico "jugamos como nunca y perdemos como siempre". Relajado final para un día de emociones fuertes ;-)

Por la mañana tocaba ver las islas Ballesta. Se ve que ya me está invadiendo el optimismo aventurero de los viajes, porque aunque el día se presentaba ventoso y gris, a mi me parecía que bañaba de plata el resto de los colores. La plata elegante y serena del mar, la verdosa y rígida plata de las rocas (matizada por el óxido rojizo o anaranjado de las arenas del desierto) y la brumosa y grisácea plata celeste, servían de fondo al cuadro que dibujaban constantemente los cientos de pelícanos que pasaban del cielo a las aguas y de nuevo al aire con total tranquilidad. Nunca había visto tantas aves juntas, ¡incluso pingüinos! Y de repente, aparecieron estos simpáticos acompañantes:


Después de ver este espectáculo natural, de nuevo a la carretera para visitar las ruinas incas de Tambo colorado, que en su época debieron ser algo más o menos así:


Aventura, misterio, fauna, belleza natural, historia... para terminar sólo falta un ingrediente: ¡¡los padres de Luiggi!! Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión ;-)

Buenas noches y ¡¡Un abrazo a todos!!

Tuesday, 8 November 2011

Arequipa: ¡Aquí quedaos!

"Arequipa la tierra de libres/ anidada en los pies de un volcán: vives libre y feliz cuando vives/ prefiriendo ser libre a tu pan". Alberto Guillén Paredes.

Tras despedirme de Cuzco me subí al piso de arriba del bus que me llevaría a la ciudad blanca, a ver a Alonsito. En el mismo trayecto comprendí que íbamos a un sitio especial: nos paró la policía y mezcló nuestros DNIs con los de otro autobús; en ese tiempo mi compañero me contaba que no sabía si tenía depresión porque su madre había muerto hace poco. Así que mientras la policía iba de un bus a otro con los DNIs yo le explicaba que todos tenemos un tonel de lágrimas para los seres queridos y que cuando se van, es normal que lloremos hasta vaciar ese tonel, porque los hemos querido mucho. Tras unos segundos mirándome fijamente, asomó una sonrisa, me dio las gracias y me dijo que creía que ya le quedaban pocas lágrimas en su tonel. La policía acabó de repartir los DNIs y nos dormimos felices mientras seguíamos rumbo a Arequipa ;-)

Al despertarme, allí estaba Alonsito con su papá y, esperándonos en su casa, su mamá con un desayuno digno de héroes. Yo les abandoné hasta el día siguiente para ir al cañón del Colca en busca de cóndores. Cuando ya creíamos que no veríamos ninguno, apareció uno de repente y se acercó tanto que pudimos ver su cuello rojizo. Casi parece que lo hizo para guiñarnos un ojo y decirnos "hoy no, pero el día indicado, cogeré tu alma y la llevaré al reino de arriba"... Y para celebrarlo, esa noche me sacó a bailar una moza del pueblo y... ¡me azotó en el suelo! Claro que después me pidió que me la echara al hombro y la sacase del local ;-)

Pero volvamos a la ciudad de los héroes. Parece ser que lo primero que dijeron a los españoles cuando llegaron (como a mi ahora) fue: "¡Aquí quedaos!". Y cómo no, se quedaron ;-) La ciudad nació a las faldas del mítico volcán Misti y está llena de tranquilas plazas con sus fuentes e iglesas de blanca piedra volcánica.

Con Eva Aillón cantando para nosotros "Estoy enamorada de mi país" o "mi gente está deseando de demostrar/ su cariño/ al extranjero y al amigo" el papá de Mónica (la novia de Alonsito) nos iba mostrando en su coche la verde campiña que rodea la ciudad y los primeros "mártires" de la guerra contra Chile. Pero en la ciudad cogíamos los famosos "combis", minibuses a los que te subes en marcha y vas como sardina en lata ;-) Comprobadlo vosotros mismos:

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Como no encontrábamos a Vargas Llosa para actividades más elevadas, nos pasamos todo el día comiendo:



Y por todas partes Eva cantaba amores desgarrados en que la amada marca la frente del amado "con la sangre de sus venas", para que todo el mundo sepa que es su "propiedad privada" ;-) Tierra pues de héroes y grandes amantes, como decía Alberto Ballón:

"Vaga junto al fogón de la Ramada, el alma popular que fue señera, que si supo llorar junto a la amada, supo también morir en la trinchera".

Pero para grandes palabras, nadie mejor que Alonsito:

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Y en la despedida, su madre (que me ha limpiado varias veces la ropa para que quede perfecta, siempre atenta con sus ojos chispeantes de inteligencia a que no me falte de nada) y su padre (siempre afable y sonriente) me dan las gracias... ¡¡ellos a mi!!

Me voy triste de la bella Arequipa, dando las gracias a Alonsito y compañía y, parafraseando la canción de Eva, yo también "estoy enamorado de SU país".

¡¡Muchas, muchas gracias y un abrazo a todos!!

Friday, 4 November 2011

Despedida de Cuzco

Si no fuera porque mañana voy a ver a Alonsito, ahora estaría muy triste. Parece que el Sol o Inti hubiera bajado a la plaza de Armas para pasar conmigo mis últimos minutos en la mítica ciudad. Para todos vosotros.... Cuzco!!!


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Machu Pichu y... ¡samba!

Después de un día "disfrutando" de los mercadillos seleccionados por el Tour del Valle sagrado con el que visité la ciudadela de Pisac y Ollantaytambo (la última fortaleza donde resistió el Inca Manco a los españoles antes de huir por la selva hasta Wilcabamba) cogí el tren a Aguas Calientes, el pueblo desde el que partiría andando a la mañana siguiente, antes del amanecer para llegar al mítico Machu Pichu!

Finalmente, en aquella esperada madrugada me despertó... el diluvio universal. Solo, a oscuras, con mi mochila, y un plástico que robé con las prisas en el hotel, me puse a chapotear hacia Machu Pichu. Poco a poco aparecieron unos suizos con linternas (gracias a Dios) y fuimos ascendiendo por los ziz-zagueantes escalones de piedra entre la selvática vegetación. Pero dejemos que nos lo cuente el intrépido reportero de lolyplanet:

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Y tras escaleras, agua, selva, más escaleras, más agua, etc... por fin: Machu Pichu!!!

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Y tras atravesar rápidamente, pero boquiabierto, la ciudad prohibida para comenzar el ascenso al Wayna Pichu, el paso está aparentemente cerrado por un trozo de madera. Mientras pienso unos instantes qué hacer, aparece como de la niebla una hermosa mujer de tez morena y rasgos suaves que sin pensarlo dos veces salta la madera y me invita a seguirla con acento brasileiro y una amplia sonrisa. De nuevo llegamos antes de que abran y me sacan fotos al volver a quitarme el chubasquero y la sudadera para intentar secarlos (la camiseta ya la había "sacrificado" a la entrada ;-).

No me creerías los tramos de escalada que tuvimos que hacer entre riadas de agua, serpentear entre grietas de la montaña para evitar pasos verticales o cómo la niebla juguetona a veces te dejaba ver por un instante luminoso la imponente ciudad de piedra y otras te impedía ver incluso lo que tenías delante. Pero al final, milagrosamente, llegamos a la cima:

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A Vanessa y a mí, con esa sensación de omnipotencia que da hacer cima no se nos ocurrió otra cosa que desviarnos de la ruta principal para ver el Templo de la Luna. Para cuando volvimos, empapados, a la "civilización" ya se habían acabado nuestras visitas guiadas. Nos acoplamos a otra y, congelados pero contentos, fuimos recorriendo prácticamente a nado los andenes agrícolas, los templos del sol, de las tres ventanas, el observatorio solar en la cúspide o Intiwatana y bajando de nuevo por la zona "industrial", el templo del cóndor (que una vez al año se llevaba las almas de los muertos al reino de arriba), la escuela de las futuras concubinas del Inca y la gran explanada de las asambleas...

Extenuados, bebimos el mejor chocolate de máquina que he probado nunca, volvimos al pueblo, nos duchamos en mi hotel y cuando Vanessa cogió su tren de vuelta a Cuzco yo caí rendido y feliz en la cama de mi hotel hasta la mañana siguiente ;-)

Un abrazo a todos!!

Cuzco: El ombligo del mundo

"Mi corazón parece una escuela de samba". De momento, recordad esta frase ;-)

Después de que a una pareja de bomberos brasileños y a mi nos cambiaran del confortable autobús de Tour Perú que habíamos contratado, al destartalado de "Power", estaba claro que empezaba una nueva aventura: a mi lado se sentó la típica mujer andina cubierta con diez capas de mantas, rellenó el suelo con sacos que también estaban envueltos en mantas, colapsó con su cuerpo el poco espacio que dejaban los sacos y... se durmió. Vendedores ambulantes, demostraciones in situ de los beneficios del masaje con crema de coca, niños llorando, la radio a todo volumen y los brasileños diciendo que con dos bomberos y un médico a bordo podíamos estar tranquilos ;-). Tras trece horas de viaje llegamos a: "LOKI Cuzco", nuestro hostal, un enorme caserón colonial con un gato hierático dominando los tejados desde el amanecer y con una juerga descomunal absolutamente todas las noches, especialmente en... Hallowen!

La mañana siguiente bajé por fin la calle hacia el centro de Cuzco. Es una ciudad encantadora, turística pero viva, con la gente comprando los panes del día de todos los santos entre elegantes edificios coloniales. Enseguida llegué a la imponente plaza de Armas. Dominada en el centro por la dorada estatua del Inka, flanqueada por catedral e iglesias rojizas, balcones de madera y soportales, es una auténtica maravilla desde la que puedes contemplar el resto de la ciudad subiendo por las colinas que la rodean. Y además es el lugar donde puedes encontrar por ejemplo a un grupo de compañeros del hospital ;-)

En la catedral, antiguo palacio del Inka, la melodiosa voz de la audioguía me explicaba que todo era testimonio del "armonioso encuentro entre culturas": los espejos que para Occidente eran símbolo de vanidad, para los indígenas reflejaban la luz del sol y la imagen o "alma" del que los mira (igualito), la virgen de la Almudena alimentando con almudes de trigo al pueblo madrileño frente al asedio musulmán (principal preocupación del mundo andino), o la última cena en que los apóstoles disfrutan de un suculento cuy pero en la que judas es sospechosamente moreno (aunque no indio, se apresura a aclarar la audioguía, sino moro). El Cristo de los temblores, enegrecido por el humo de las velas que protegió la ciudad de uno de sus terremotos o las mujeres de generosos pechos (tal vez representando la Pachamama o "la madre iglesia" como apunta la audioguía) sujetando los brazos de los adormilados frailes en el coro, completan esta armoniosa simbiosis fijada desde la parte más antigua sobre la tumba del Inca Garcilaso por la primera cruz que atravesó las Américas en la piadosa mano de Valverde.

Y de la catedral, avanzando por los costados del recinto que antes albergara a las Vírgenes del Sol (ahora convento de Santa. Catalina) llegamos a lo que queda del legendario "Patio Dorado" o Qorikancha. El templo del Sol fue sustituido por una iglesia a Santo Domingo, pero quedan el de la Luna y las estrellas, y los muros inkas que quedaron al descubierto al resistir el terremoto que derrumbó los de la iglesia. Como homenaje a Pachacutec, entré en una chicharronería nada más salir.

Y después de una tarde de museos y danzas fui a tomarme un mojito en busca de la juerga local con un grupo de rock en directo. A parte de unas lesbianas, borrachos del lugar y guiris parecían sonreírme un par de bellas mujeres hasta que se percataron de que lo único que iba a poder hacer yo esa mágica noche cuzqueña era dormir, como así fue. Dulces sueños!!

Tuesday, 1 November 2011

Mujeres mal de altura y mate de coca

Olga, rusa, de pelo negro, mirada esteparia y... la única despierta en el hostal a mi llegada a parte del de recepción. También la única que me ve a las siete y media de la mañana con mi toallita a la cintura volviendo de la ducha y me explica que no hay que cerrar del todo la puerta al salir de la habitación porque se bloquea ;-)
La Paz está en un socavón entre montañas y mi primera impresión me recuerda un poco a la India con todo el mundo pitando y los minibuses repitiendo sus direcciones sin piedad. Pero aquí no hay vacas, las calles están asfaltadas y muchas mujeres llevan su bombín a la cabeza, faldas coloridas y el niño a la espalda. Todo esto con una constante sensación de leve pesadez en la cabeza que se aumenta al subir una cuesta y que parece mal de altura. Según la Lonely tengo que andar despacito, beber poquito y... dormir solito. Adivinad cuál he cumplido a rajatabla ;-) Y para ayudar un poco de mate de coca.

Daniela, boliviana, con una dulce pronunciación de las erres posiblemente por estudios en gringolandia. Me la encuentro en el museo de etnografía y folclore y se ofrece a explicármelo gratis. No hay nadie más en todo el museo y las luces se apagan si pasamos mucho tiempo sin avanzar. Me explica el vacío, el espacio no bordado en las telas que llaman pampa, los animales que tuvieron que cambiar a la llegada de los españoles por los suyos para evitar la "idolatría". Y lo mejor, la sala de máscaras. Me explica los bailes de los negros con la matraca imitando las cadenas. Los diablos queridos por los mineros que saltan sobre brasas imaginarias y acuden a adorar a la virgen. Máscaras de guerreros amazónicos llenos de heridas. Españoles rubios de larga nariz y luengas barbas, luchando ridículamente con sus espadas.

Una máscara gigantesca de sacrificio a la Pachamama (diosa de la Tierra, diosa madre) que la llevaban los condenados o los fuertes y virtuosos. Ambos tenían muchas posibilidades de morir en la larga danza... (a los virtuosos se les ofrecía antes los placeres gastronómicos y las vírgenes que desearan ;-)

Y de nuevo se apagó la luz, pero esta vez no se encendía y seguíamos completamente a oscuras...

Marion, francesa, de ojos azules y con la mochila a las espaldas desde hace más de un año... y con su novio Julien ;-) Cruzamos juntos el Titicaca desde Copacabana para llegar al norte de la isla del Sol, donde los Incas situaban el nacimiento del sol, de su Dios Viracocha y de Manco Cápac, al que manda buscar el "ombligo del mundo"-Cuzco, iniciando el linaje de los incas.

Como os podéis imaginar nos querían dejar en el sur y al final, más absurdo todavía, nos dejaron en mitad de la isla. Ni un solo turista. Así que cogí el mochilón de Marion, mi mochilita y mi mal de altura y pusimos rumbo al norte. Al final un pescador se apiadó de nosotros y nos llevó en su barca. Gonazalo salía a mediodía al lago con otros diez pescadores y pasaban la noche con las redes extendidas para volver al día siguiente. Mientras me salpicaba el mar en la proa de su barquita y nos mecían las olas al atardecer nos contaba la localización exacta de la ciudad perdida sumergida en el Titicaca y del magnífico tesoro-rescate que arrojaron furiosos al enterarse de la muerte de Atahualpa, secuestrado Pizarro.

Ya en el Norte, en una casa en construcción de su amigo Freddy estuvimos mascando coca con estrictos fines terapéuticos (y escaso efecto en general). Freddy nos contó que todos los niños "tenían" que jugar con las cometas para que los espíritus pudieran bajar a la tierra el día de todos los santos. Después de cenar y de demostrar a Leonardo, el niño del restaurante que tenía cosquillas por todo el cuerpo. Estuvimos separando la mescalina del cactus "San Pedro" usado por los chamanes andinos. Desgraciadamente no lo llegué a probar, así que no os puedo hablar de sus efectos alucinógenos. En vez de eso, desafié nuevamente el mal de altura al subir antes del amanecer para ver el "nacimiento del sol" en el lugar señalado por los Incas. Las nubes se aliaron con el mal de altura, pero no lograron evitar que me ofreciera tumbándome cómodamente en la mesa sacrificial para obtener los favores de Viracocha que me miraba entre sorprendido y divertido, desde la roca sagrada ;-)

De Copacabana, diez horas "teóricas" en bus rumbo a Cuzco, donde me encuentro. Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión ;-).

Espero vuestros comentarios!!!